miércoles, agosto 31, 2005

De vuelta al hogar

Hola amig@s!

Ya estoy de vuelta en casa, después de varios meses de viaje por Sudamérica. Así como antes de un viaje se hacen los preparativos, después de este viaje quiero darme un tiempo para ir asimilando todo lo que he vivido. Ordenar las fotos (más de 5000) y repasar mis apuntes va a ser mi forma de hacer esta "digestión", así como escribir algunos artículos que me han encargado para un diario vasco, BERRIA (www.berria.info).

Mis hermanas y mi sobrina llegaron el mismo día que yo a mi pueblo, Hernani, pues estaban de vacaciones en un camping de Cataluña. Así que toda la familia nos hemos reencontrado, no estábamos todos juntos desde navidad.

Ayer y hoy estuve paseando por San Sebastián, teniendo una ciudad tan bonita a veces me pregunto qué se me habrá perdido tan lejos para pasar tanto tiempo fuera de casa...

Me siento muy feliz de estar en casa, y muy lleno de energía por todas las cosas buenas que he vivido en estos meses. El año pasado me encontraba cansado, no de ese cansancio físico que se arregla con un buen sueño, sino un cansancio que tiene que ver más con el espíritu. Sentía que debía hacerle caso a mi instinto, que me decía "agarra la mochila y haz este viaje que siempre has querido hacer!". Por suerte hay algunos sueños que por viejos no caducan, este ha sido uno de ellos.

En estos meses se han tejido nuevos lazos de amistad con gente maravillosa con la que espero seguir en contacto siempre. También he tenido la suerte de volver a ver a viejos amigos y colegas en Brasil, Paraguay, Chile y Argentina. En Bolivia ha sido todo nuevo, pues no conocía nada ni a nadie. Aunque pasé relativamente poco tiempo en ese país, las experiencias que viví fueron seguramente las más intensas de todo el viaje. Los que habeis seguido mis pasos por Bolivia ya sabreís de lo que estoy hablando.

La espiritualidad andina es muy fuerte, y yo creo que desde los Andes va a surgir con fuerza un mensaje para toda la humanidad, para que nos reencontremos con las cosas esenciales. Como dicen los abuelitos y las abuelitas de los Andes, se viene el Pachakuti, un gran cambio que nos va a hacer más humildes a todos, más solidarios y más felices. Yo a veces me pregunto cómo puede ocurrir esto en este mundo donde hay tanto sufrimiento, hambre e incomprensión. Pero de los Andes he salido creyendo que estos cambios se vienen.
Si en algo me ha cambiado este viaje ha sido en hacerme más sensible, sensible a otras voces, a otros ecos, incluso al grito silencioso de la naturaleza, que está pidiendonos un respiro a los humanos. Si nos paramos a pensar, la Tierra nos da todo lo que necesitamos para vivir, nos da agua, nos da alimento, nos da calor, nos da las condiciones ambientales que necesitamos para poder vivir. En agradecimiento a todo esto nosotros contaminamos la atmósfera, ensuciamos los ríos, destruimos los bosques, exterminamos cientos de especies todos los días en nuestra ansia de crecer económicamente.

Yo que llevo trabajando 9 años en el área ambiental, había meditado sobre estos temas desde el punto de vista técnico, pero no los sentía plenamente con el corazón. En estos meses, observando los hielos patagónicos, los bosques milenarios de Chile y Argentina, las selvas tropicales de Bolivia y Brasil, con toda la vida que hay en ellos (humana y animal), he entendido. He entendido que en realidad lo que le hacemos a la Tierra nos lo estamos haciendo a nosotros mismos, pues somos parte de un todo.

Y ese todo también incluye a todas las personas que habitamos este Planeta. A pesar de que hablamos tantas lenguas diferentes, con acentos tan graciosos a veces; de que nuestra piel y fisionomía cambia de un lugar a otro; de que tenemos valores diferentes, incluso creencias muy diferentes. A pesar de todas las diferencias, durante este viaje he aprendido que lo que tenemos en común es inmensamente más grande que nuestras diferencias. Las ganas de salir adelante, de vivir con dignidad, el espíritu de superación y de trabajo, el esfuerzo cotidiano por dar de comer a nuestras familias, todo ello es común a todas las culturas que he conocido.

No se por qué, pero me siento tremendamente optimista. Como me decía Fernando Huanacuni, un amigo boliviano, "tenemos que convertir nuestras canciones en alegría, ya no es tiempo de lamentos, es tiempo de alegría, de ser conscientes". Fernando también me regaló esta otra frase: "Hay que buscar lo efectivo en lo afectivo, y no alrevés".

Un fuerte abrazo para todos/as, os deseo mucha felicidad de todo corazón.

Mikel

p.s. Mis telefonos son los siguientes: (+ 34) 629196496 --- celular/movil
(+34) 943 331728 / 943 333363 --- casa

miércoles, agosto 24, 2005

Viaje por Sudamérica (Enero-Agosto 2005)


Desde enero de 2005 hasta agosto mi viaje por Sudamérica ha seguido el recorrido que muestra el mapa. El punto de partida fue Sao Paulo, en Brasil, y de ahí seguí en la dirección de las agujas del reloj, hacia el Sur.

Las líneas amarillas representan viajes hechos en avión; las rojas por carretera; y las blancas en barco.

Un abrazo a tod@s los que me habeis seguido estos meses,

Mikel

domingo, agosto 07, 2005


Con mis amigos Vanessa y Fernando, en Brasilia

La esplanada de los Ministerios en Brasilia, con la catedral a un lado.

Con mis amigos Paulina, Cleide y D'Alembert, en el puente nuevo de Brasilia

Brasilia, capital de Brasil, vista desde el Lago Paranoa.

Con Valdemar y Alvaro, dos grandes amigos de Brasilia, en la comida que hicimos ayer en casa de Alvaro y Alzira.

Las cestas de acai listas para ser llevadas al mercado de Belem, Brasil.

Con Don J�ao e Dona Maria, m�s conocidos como "pretinho"y "pretinha"de la Isla de Maracuja.

Nidos de aves sobre el r�o Amazonas

El acai, que es la principal actividad econ�mica de las islas cercanas a Belem, Brasil

Separando la fruta de acai de las ramas

Pretinho mostr�ndome su propiedad en la Isla de Maracuja, cerca de Bel�m, Brasil

Recolectando cacao del �rbol

Las ramas del acai, una fruta tropical

Llegando a lo alto de la palmera

Subiendo a una palmera de acai

Elhijo de "pretinho" subiendo a un palmera de acai para retirar lafruta, de la que se hace un zumo.

El Teatro de la Paz, en Belem, Brasil. De la �poca dorada de la ciudad, cuando el boom del caucho en la Amazonia.

Cartel mostrando lo que no se debe hacer con la basura

Taller de educaci�n ambiental

Comunidades cercanas a Santarem, Brasil

El futuro

Campa�a de educaci�n ambiental para que la gente no tire la basura al r�o

Campa�a de educaci�n ambiental en las comunidades pr�ximas a Santarem, llevada a cabo por j�venes de las propias comunidades

Amanecer en Santarem, en la Amazonia de Brasil.

Cantando en un taller de educacion ambiental, cerca de Santarem, Brasil

En las afueras de Manaos

Con un perezoso

Un jacar�, es una especie de cocodrilo

Una casa t�pica de las orillas de lo r�os amaz�nicos

Un barrio de Manaos

Teatro Amazonas, en Manaos, Brasil

Encuentro de las aguas del Rio Madeira con el Rio Solimoes

Puesta de sol en el Madeira

Tormenta sobre el rio Madeira

La orilla del rio Madeira

En la cubierta del barco

Anochecer en el rio Madeira, de camino a Manaos

Asi se duerme en los barcos amaz�nicos: en hamacas colgadas en la cubierta del barco.

En el barco de Porto Velo a Manaos, Brasil

miércoles, agosto 03, 2005


Puesta de sol en Alter do Chao

Puesta de sol

Puesta de sol en Alter do Chao

En la playa de Alter do Chao, Santarem, Brasil

En la comunidad de Santo Antonio

Una ni�a de la comunidad

En la escuela, durante el curso de extracci�n de aceites vegetales

Con los ni�os de la comunidad

Fogata en la comunidad

Puesta del sol en la selva

En la comunidad de Santo Antonio

Extrayendo la resina de copaiba

Un arbol de Copaiba

Este es un puesto de caza. Los cazadores se suben al palo horizontal, amarrado por unas lianas a dos �rboles, y esperan a sus presas en silencio. Los puestos los colocan cerca de �rboles cuyos frutos caen al suelo y los animales van a buscar como alimento.

Larbas de mariposa

Una senda abierta en la selva para extraer madera

Haciendo una perforaci�n en la Copaiba

La due�a del �rbol perfor�ndolo para extraer la resina

Midiendo un �rbol de Copaiba, de donde se extrae una resina curativa

Ubicaci�n de la comunidad de Santo Antonio sobre una imagen satelital. Lo que est� en verde es selva, lo rosado son claros abiertos en ella para plantar arroz, mandioca, etc.

Los ni�os de la comunidad de Santo Antonio

El asentamiento agrario de Santo Antonio, donde pas� tres d�as en un curso de extracci�n de aceites vegetales.

Aqu� se ve muy bien el "encuentro" de las aguas del Rio Amazonas (aguas marrones) con las del Rio Tapajos (aguas negras/verdosas). Santarem, Brasil.

La gente se desplaza en canoas de madera

Un barco t�pico de la zona

Por los Igarap�s del Amazonas, son rios que se forman en la �poca de subida de las aguas. En la �poca seca algunos desaparecen...hasta el a�o siguiente

Una casa t�pica de las zonas inundables del Rio Amazonas

Com "Zequinha", el Presidente de la Asociaci�n de Pescadores de la zona.

Sobre una pasarela en la Comunidad de San Miguel, Santarem. Cuando las aguas del rio Amazonas suben de nivel las casas quedan rodeadas de agua.

Afilando los machetes

"Multir�o" (trabajo comunitario) en una comunidad pr�xima a Santarem, estado de Per� (Brasil).

Con Marcel y Jose, dos catalanes que conoc� en el barco de Manaos a Santarem

Puesta de sol en el rio Amazonas

martes, agosto 02, 2005


Paisaje desde el barco, por el Rio Amazonas

En el pueblo de Jabuti, entre Manaos y Santarem, en la Amazonia Brasile�a.

jueves, julio 28, 2005

La compleja y variada realidad de la Amazonia - Brasil

Querid@s amig@s,

Os escribo desde Santarém, um município que se encuentra situado en la confluencia de los rios Amazonas y Tapajos, en Brasil. Hace ya una semana que llegué en barco desde Manaõs, la capital del estado de Amazonas.

Em Santarem enseguida contacté con unos amigos que trabajan en el Instituto de Investigación Ambiental de la Amazonia (IPAM em las siglas en portugués), con los que tuve mucha relación durante el tiempo que viví em Brasilia trabajando em el Fondo Mundial para la naturaleza (WWF).

Esa misma mañana participé de una reunión de sindicatos y movimientos de productores agrícolas que estaban evaluando el apoyo del gobierno. Producir bienes agrícolas en la región amazónica es todo un desafío. Además existe una gran preocupación entre los pequeños productores por la llegada masiva de grandes productores del sur de Brasil que están comprando tierras para crear grandes monocultivos como la soja, el arroz y el maiz. Es impresionante ver cómo en lugares donde hace poco tiempo había una selva cerrada, ahora se extienden grandes plantaciones de soja.


Las comunidades costeras del Amazonas

El sabado pasado fui a conocer varias comunidades que viven en los márgenes del río Amazonas y en las islas cercanas a Santarem. Acompañe a Wendel, un técnico de IPAM que estaba deistribuyendo las invitaciones para un taller de manejo pesquero que va a tener lugar la semana que viene. En la primera comunidad que paramos todos los hombres estaban trabajando en las plantaciones, en lo que aquí se conoce como multirão. El multirão es una forma de trabajo comunitario, donde para tareas muy pesadas toda la comunidad ayuda a uno o varios productores a preparar el terreno para la siembra o cosechar.

Cuando llegamos a donde estaban trabajando todos estaban cortando la maleza del terreno con machetes, sudados hasta las entrañas. Eran unos 35 hombres de todas las edades. En aquel terreno iban a plantar sandías, después de dejar secar la maleza cortada y darle fuego en algunos días. Ahora estamos en la época en el que las aguas del río amazonas bajan de nivel, dejando descubiertas tierras que anteriorermente estaban inundadas. Las comunidades costeras del río aprovechan este tiempo para plantar en esas tierras antes de que comience la subida del río de nuevo.

Cuando sube el nivel del río en el invierno (que aquí dura de enero a junio), la mayoría de las comunidades se decican a la pesca. Una de esas comunidades es la de San Miguel, que visitamos hacia el final de la tarde. Ahí el Presidente de la Asociación de Pescadores de Pirarucu de Santarem, a quien llaman “Zequinha”, me contó de las dificultades que han pasado para crear la asociación y llegar a acuerdos pesqueros con las comunidades vecinas.

La cantidad de pescado en los ríos ha bajado mucho, y eso ha forzado a las comunidades a llegar a acuerdos donde se establecen vedas de pesca. Claro que hay quien no respeta estos acuerdos e incluso va a pescar en aguas de comunidades ajenas, de forma ilegal. El propio Zequinha, de unos 55 años de edad y piel curtida por el sol, me contó que un grupo de estos pescadores ilegales le disparó cuatro tiros cuando fue a pedirles cuentas. Por suerte una de las balas sólo alcanzó a rozarle el costado. Zequinha me cuenta todo esto con toda tranquilidad, y con una sonrisa maliciosa añade que por suerte quien le disparó tenía muy mala punteria, pues solo estaba a cinco metros de distancia.

Hoy varias comunidades participan de los acuerdos pesqueros y tienen una mejor relación de vecindad. Antes siempre se reprochaban entre ellas y había conflictos que a veces llegaban a ser violentos.


Los asentamientos de la reforma agraria

Esa misma tarde me despedí de Wendel, y me junté a otro grupo de IPAM que iba a realizar un taller de extracción de aceites vegetales en un asentamiento de la reforma agraria. La mayoría de estos asentamientos practican una agricultura de subsistencia. La renta familiar anual no suele llegar a los 360 euros por año, o sea, menos de un euro por día, y faltan muchos servicios básicos como agua potable, electricidad y puestos de salud. En los asentamientos suele haber escuelas, aunque con medios muy precarios, y donde a menudo un solo profesor atiende simultaneamente a niños de diferentes cursos, desde 4 años hasta los 14.

En el asentamiento de Santo Antonio, donde pasamos 3 días, viven unas 20 familias, y recién el gobierno ha colocado un pozo de agua con depósito, por lo que ya no tienen que caminar 5 Km todos los días para traer agua del río. Para llegar a la comunidad hay que tomar un camino de tierra que es transitable en 4X4 durante la época seca, porque en invierno con las lluvias el camino a menudo es un barrizal intransitable y quedan aislados por días y semanas.

La comunidad ocupa un claro en medio de la selva. La primera noche dormimos en la escuela. Colgamos nuestras hamacas de las vigas de madera, pues la escuela no tiene paredes. Esa noche no conseguí pegar ojo, por el frío, y por el constante bullicio de los monos y los gallos, que están alterados porque es luna llena. Al día siguiente la gente de la comunidad se ofreció a hospedarnos en sus casas, pero el griterio de gallos y monos siguió en las noches siguientes.

La gente de la comunidad planta arroz y mandioca, con la que hace una harina que vende en Santarem, la ciudad más próxima. Algunas familias ya extraen aceite de las semillas de andiroba, y el taller que va a ofrecer IPAM pretende perfeccionar la técnica de extracción y ayudar a planear su producción y comercialización.

Durante estos tres días en Santo Antonio me he dado cuenta de lo aisladas que se sienten estas comunidades, sin casi ningún apoyo del gobierno, trabajando la tierra como lo hacían hace cientos de años atrás, sin casi ningún acceso a crédito para comprar semillas y herramientas… Mucha gente ha venido desde muy lejos, de los estados de Maranhão, Pernanbuco, Bahia, Amazonas y otros, y no tiene mucha experiencia en el campo ni en la selva. Sebastião me comenta que hace un año que llegó a la comunidad, que todavía no tiene casa propia pero que pronto va a tener. Me dice que no se atreve aún a entrar en la selva sólo, no conoce bien los bichos de la selva y tiene miedo a perderse.

Con el tiempo la gente de los asentamientos va adaptándose al medio. Durante el taller, Claudio y Andreia, los profesores, hacen un concurso para ver quién de los participantes cita más frutas, árboles y semillas del bosque. Gana Doña María, que en un minuto es capaz de recordar 17 frutas y árboles silvestres.

Una tarde nos vamos todos selva adentro a buscar árboles de Copaiba, de donde se extrae un aceite medicinal que se usa como cicatrizante natural, para los dolores de estómago, es anticancerigeno y tiene otras aplicaciones más. Al poco encontramos una copaiba bien gruesa y nos ponemos, por turnos, a perforarla con una broca manual. Hay que hacer en el tronco un agujero de unos 50 cm a la altura del pecho, y con suerte empezará a fluir el aceite. No tenemos suerte, así que vamos a por otra copaiba. Esta vez damos con la bolsa de aceite en el tronco, y el aceite empieza a fluir del agujero llenando una botella de plástico conectada al agujero por un tubo de PVC. Cada litro de aceite vegetal se vende a unos 15 Reales, unos 5 euros.

Me hago amigo de los niños de la comunidad, que todo el día andan revoloteando alrededor de la escuela (están de vacaciones). Uno de ellos, al ver que estoy leyendo un libro que en la tapa tiene la foto de un indígena, me pregunta si es un indio. Le digo que sí, que es un indígena boliviano. Me dice el chaval, de unos 7 años, que los indios son malos porque matan a la gente, tiran flechas. Me sorprende un poco su prejuicio contra los indios, supongo que lo habrá oído en casa. Y es que bueno, al fin y al cabo, indios y blancos siguen, al cabo de cinco siglos de la llegada de los portugueses, disputandose el territorio, casi siempre por las malas.

Por la noche el cielo está lleno de estrellas, y la vía lactea se ve con mucha claridad. Les digo a los niños a ver quién ve primero una estrella fugaz, y me preguntan qué es una estrella una fugaz! Nunca han visto una, así que nos ponemos a escrutar el cielo hasta que dos hermanos ven una.


Bueno, pues en esto estoy, en los proximos días sigo camino a Belem y después a Brasilia. Estos días ya me estoy despertando con un poso de melancolía, estoy hechando mucho de menos a la familia y amigos, ya tengo ganas de volver a Euskadi, mi tierra. Algo en mi interior me decía que pasada la frontera de los seis meses de viaje, que cumplí la semana pasada, una campanita iba a sonar llamándome para regresar a casa. Bueno, pues la campanita ya ha empezado a sonar. En tres semanas debo estar en Hernani, me muero de ganas de ver a mi sobrinita Nahia, que el sabado pasado cumplió tres años.

Os mando un abrazo muy grande, hasta pronto!

Mikel

lunes, julio 18, 2005

La Amazonia Brasileña

Hola amig@s,

Os escribo desde Manãos, la capital del Estado de Amazonas em Brasil. Llegué aquí por barco hace algunos días, desde Porto Velho, más de mil kilometros al sur. Durante tres días y noches navegué el rio Madeira, uno de los principales afluentes del Rio Amazonas, el mayor del mundo. El viaje por el río no es lo que me esperaba, en vez de la tranquilidad que esperaba encontrar, la cubierta del barco retumbaba con la música que ponía el tendero del bar a todo volumen. El paisaje en cambio es precioso, y los atardeceres te dejan mudo, con el sol poniéndose entre nubes rojas.

Por suerte no había mosquitos, que te pueden hacer la vida imposible realmente. De hecho esta ruta por el rio Madeira la había elegido siguiendo las recomendaciones de un colega del WWF Brasil, que ya el año pasado me recomendó evitar el rio Purus, otro afluente del Amazonas con muchos mosquitos.

Porto Velho, el punto de partida de este viaje en barco, no es una ciudad muy bonita, quizás lo más interesante sea su historia, con la construcción del ferrocarril que une esta ciudad con Bolivia. Se consumieron miles de vidas construyendo el ferrocarril a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Su propósito fue darle una salida al mar a Bolivia, sobre todo después de que Brasil se hiciera con el estado de Acre, que perteneció a Bolivia hasta hace 100 años aproximadamente. Para cuando se acabó el trazado de la línea y llegó la primera locomotora, el ciclo del caucho, motor económico de la región, había entrado en crisis. Así que esta linea ferrea no ha tenido mucho uso a lo largo de su historia.

Manãos en cambio es una ciudad vibrante, el corazón de la Amazonia brasileña. Lo primero que quise conocer al llegar a la ciudad era su Teatro, el Teatro Amazonas. Aquí, en la época del boom del caucho, llegaban los mejores cantores de ópera del mundo. Había tanta riqueza en la ciudad (para algunos claro) que algunas familias enviaban sus ropas sucias a Paris para ser lavadas y perfumadas. Las mansiones que hay por toda la ciudad son testigos mudos de esta época dorada de Manãos.

Hay unapelícula que ví hace muchos años en Donosti que me despertó esta curiosidad por conocer Manãos: “Fitzcarraldo”, del director alemán Werner Herzog. En esta película se narra el loco sueño de un empresario por construir una Ópera en medio de la selva amazónica y llevar allí a Enrico Caruso. Para ver más detalles de la película ver:

http://www.imagesjournal.com/issue08/reviews/fitzcarraldo/ (en inglés)

http://movies2.nytimes.com/gst/movies/movie.html?v_id=17649 (una crítica del New York Times sobre la película)

Mañana me embarco para Santarem, otra ciudad Amazónica, esta vez en el Estado de Pará. Allí estaré algunos días para después seguir camino a Belem, la capital del Estado de Pará.

Un abrazo a todos,

Mikel

El ciclo del caucho (Por Eduardo Galeano, en "Las venas abiertas de América Latina)

El ciclo del caucho: Caruso inaugura un teatro monumental en medio de la selva

Algunos autores estiman que no menos de medio millón de nordestinos sucumbieron a las epidemias, el paludismo, la tuberculosis o el beriberi en la época del auge de la goma. "este siniestro osario fue el precio de la industria del caucho". Sin ninguna reserva de vitaminas, los campesinos de las tierras secas realizaban el largo viaje hacia la selva húmeda. Allí los aguardaba, en los pantanosos seringales, la fiebre. Iban hacinados en las bodegas de los barcos, en tales condiciones que muchos sucumbían antes de llegar: anticipaban, así, su próximo destino. Otros, ni siquiera alcanzaban a embarcarse. En 1878, de los ochocientos mil habitantes de Ceará, 120 mil se marcharon rumbo al río Amazonas, pero menos de la mitad pudo llegar; los restantes fueron cayendo, abatidos por el hambre o la enfermedad, en los caminos del sertao o en los suburbios de Fortaleza. Un año antes, había comenzado una de las siete mayores sequías de cuantas azotaron el nordeste durante el siglo pasado. No solo la fiebre; también aguardaba, en la selva, un régimen de trabajo bastante parecido a la esclavitud.

El trabajo se pagaba en especies -carne seca, harina de mandioca, rapadura, aguardiente- hasta el seringueiro saldaba sus deudas, milagros que rara vez ocurría. Había un acuerdo entre los empresarios para no dar trabajo a los obreros que tuvieran deudas pendientes; los guardias rurales, apostados en las márgenes de los ríos, disparaban contra los prófugos. Las deudas se sumaban a las deudas. A la deuda original, por el acarreo del trabajador desde el nordeste, se agregaba la deuda por los instrumentos de trabajo, machete, cuchillos, tazones, y como el trabajador comía, y sobre todo bebía, porque en los seringales no faltaba el aguardiente, cuanto mayor era la antigüedad del obrero, mayor se hacía la deuda que él acumulaba. Analfabetos, los nordestinos sufrían sin defensas los pases de prestidigitación de la contabilidad de los administradores.

Priestley había observado, hacia 1770, que la goma servía para borrar los trazos de lápiz sobre el papel. Setenta años después, Charles Goodyear descubrió, al mismo tiempo que el inglés Hancock, el procedimiento de vulcanización del caucho, que le daba flexibilidad y lo tornaba inalterable a los cambios de temperatura. Ya en 1850, se revestían de goma las ruedas de los vehículos. A fines de siglo surgió la industria del automóvil en Estados Unidos y en Europa, y con ella nació el consumo de neumáticos en grandes cantidades. La demanda mundial de caucho creció vertiginosamente. El árbol de la goma proporcionaba a Brasil, en 1890, una décima parte de sus ingresos por exportaciones: veinte años después, la proporción subía al 40 por ciento, con lo que las ventas casi alcanzaban el nivel del café, pese a que el café estaba, hacia 1910, en el cenit de su prosperidad. La mayor parte de la producción de caucho provenía por entonces del territorio del Acre, que Brasil había arrancado a Bolivia al cabo de una fulminante campaña militar .

Conquistado el Acre, Brasil disponía de la casi totalidad de las reservas mundiales de goma; la cotización internacional estaba en la cima y los buenos tiempos parecían infinitos. Los seringueiros no los disfrutaban, por cierto aunque eran ellos quienes salían cada madrugada de sus chozas, con varios recipientes atados por correas a las espaldas, y se encaramaban a los árboles, los hevea brasiliensis gigantescos, para sangrarlos. Les hacían varias incisiones, en el tronco y en las ramas gruesas próximas a la copa; de las heridas manaba el látex, jugo blancuzco y pegajoso que llenaba los jarros en un par de horas. A la noche se cocían los discos planos de goma, que se acumularían luego en la administración de la propiedad. El olor ácido y repelente del caucho impregnaba la ciudad de Manaus, capital mundial del comercio del producto. En 1849 Manaus tenía cinco mil habitantes; en poco más de medio siglo creció a setenta mil. Los magnates del caucho edificaron allí sus mansiones de arquitectura extravagante y plena de maderas preciosas de Oriente, mayólicas de Portugal, columnas de mármol de Carrara y muebles de ebanistería francesa. Los nuevos ricos de la selva se hacían traer los más caros alimentos desde Río de Janeiro; los mejores modistos de Europa cortaban sus trajes y vestidos; enviaban a sus hijos a estudiar a los colegios ingleses. El teatro Amazonas, monumento barroco de bastante mal gusto, es el símbolo mayor del vértigo de aquellas fortunas a principio de siglo: el tenor Caruso cantó para los habitantes de Manaus la noche de la inauguración, a cambio de una suma fabulosa, después de remontar el río a través de la selva. La Pavlova, que debía bailar, no pudo pasar de la ciudad de Belém, pero hizo llegar sus excusas.

En 1913, de un solo golpe, el desastre se abatió sobre el caucho brasileño. El precio mundial, que había alcanzado los doce chelines tres años atrás, se redujo a la cuarta parte. En 1900 el Oriente solo había exportado cuatro toneladas de caucho; en 1914 las plantaciones de Ceilán y de Malasia volcaron más de setenta mil toneladas al mercado mundial, y cinco años más tarde sus exportaciones ya estaban arañando las cuatrocientas mil toneladas. En 1919 Brasil, que había disfrutado del virtual monopolio del caucho, solo abastecía la octava parte del consumo mundial. Medio siglo después Brasil compra en el extranjero más de la mitad del caucho que necesita.

¿Qué había ocurrido? Allá por 1873, Henry Wickham, un inglés que poseía bosques de caucho en el río Tapajós y era conocido por sus manías de botánico, había enviado dibujos y hojas de árbol de la goma al director del jardín de Kew, en Londres. Recibió la orden de obtener una buena cantidad de semillas, las pepitas que heveas brasiliensis alberga en sus frutos amarillos. Había que sacarlas de contrabando, porque Brasil castigaba severamente la evasión de semillas, y no era fácil; las autoridades revisaban, con pelos y señales, los barcos. Entonces, como por encanto, un buque de la Inman Line se internó dos mil kilómetros más de lo habitual hacia el interior de Brasil.

Al regreso, Henry Wickham aparecía entre sus tripulantes. Había elegido las mejores semillas, después de poner los frutos a secar en una aldea indígena, y las traía dentro de un camarote clausurado, envueltas en hojas de plátano y suspendidas por cuerdas en el aire para que no las alcanzaran las ratas a bordo. Todo el resto del barco iba vacío. En Belém do Pará, frente a la desembocadura del río, Wickham invitó a las autoridades aun gran banquete. El inglés tenía fama de chiflado; se sabía en toda la Amazonia que coleccionaba orquídeas. Explicó que llevaba, por encargo del rey de Inglaterra, una serie de bulbos de orquídeas raras para el jardín de Kew. Como eran plantas muy delicadas, explicó, las tenía en un gabinete herméticamente cerrado, a una temperatura especial: si lo abría, se arruinaban las flores. Así, las semillas llegaron, intactas, a los muelles de Liverpool. Cuarenta años más tarde, los ingleses invadían el mercado mundial con el caucho malayo. Las plantaciones asiáticas, racionalmente organizada a partir de los brotes verdes de Kew, desbancaron sin dificultad la producción extractiva de Brasil. La prosperidad amazónica se hizo humo. La selva volvió a cerrarse sobre sí misma. Los cazadores de fortunas emigraron hacia otras comarcas; el lujoso campamento de desintegró. Quedaron, sí, sobreviviendo como podían, los trabajadores, que habían sido acarreados desde muy lejos para ser puestos al servicio de la aventura ajena. Ajena, incluso, para el propio Brasil, que no había hecho otra cosa que responder a los cantos de sirena de la demanda mundial de materia prima, pero sin participar en lo más mínimo del verdadero negocio del caucho: la financiación, la comercialización, la industrialización, la distribución. Y la sirena se quedó muda. Hasta que, durante la segunda guerra mundial, el caucho de la Amazonia brasileña cobró un nuevo empuje transitorio. Los japoneses habían ocupado la malasia y las potencias aliadas necesitaban desesperadamente abastecerse de goma.. también la selva peruana fue sacudida, en aquellos años cuarenta, por las urgencias del caucho. En Brasil la llamada "batalla del caucho" movilizó nuevamente a los campesinos del nordeste. Según una denuncia formulada en el Congreso cuando la "batalla" terminó, esta vez fueron cincuenta mil los muertos que, derrotados por las pestes y el hambre, quedaron pudriéndose entre los seringales.

Por Eduardo Galeano

viernes, julio 08, 2005

Desde el corazón de la amazonia Boliviana

Hola amigos/as,

Os escribo desde Trinidad, en el corazón de la selva amazónica de Bolivia. Hoy llegué procedente de Rurrenabaque, otra pequeña ciudad amazónica muy bonita y tranquila.

En “Rurre”, como le dicen los locales, he visitado varias comunidades, algunas indígenas Tsimanes, y otras de colonos pobres del Altiplano que emigraron en los años 80 después de una gran sequía que acabó con la esperanza de mucha gente.

La visita a las comunidades de colonos fue muy interesante. Son cuatro comunidades agrupadas en un proyecto que se llama Turismo Ecológico y Social (ver http://www.praia-amazonia.org/index.php?f=exp2004.win&e=1&id=10).

La primera es una cooperativa maderera, La Unión, de unos hermanos que emigraron del Altiplano en los años 80 por causa de la pobreza. La segunda comunidad es Playa Ancha, donde se maneja el bosque, hay una pistifactoría chiquita, y se hace miel de abejas. La tercera comunidad, Nuevos Horizontes, alberga a una asociación de mujeres que contra viento y marea (sobre todo contra sus maridos!) han creado una Asociación de artesanas que produce todo tipo de arte, desde sombreros a bolsas etc. Finalmente visitamos con Johlver, mi animado guía, la comunidad de El Cebú, donde fabrican mermeladas naturales y vino a base de Açai, que es la fruta de una palmera muy común en la selva.

Al día siguiente fui a visitar un proyecto de ecoturismo indígena, que se llama MAPAJO. Según los Comunarios de asunción del Quiquibey, donde está ubicado el proyecto, "El Mapajo es un árbol muy grande que abraza a los pequeños y les protege. Representa la convivencia en la armonía y trae la suerte para el espíritu que lo habita”.

En el eco-albergue del proyecto pasé cuatro días aprendiendo de la cultura Tsimane, y también sobre cómo se hace para manejar un proyecto comunitario: No es nada fácil y tienen muchos desafíos, que están intentando superar poco a poco.

Bueno pues eso es todo de momento, mañana voy a Guayaramirim, y de ahí cruzo el río para llegar a Brasil. En un día o dos espero llegar a Porto Velho, donde voy a embarcarme por el río Madeira durante unos diez días hasta Manaos y probablemente Santarem, en la Amazonia brasileña.

Un fuerte abrazo a todos,

Mikel

Sobre el r�o Beni en Rurrenabaque, Bolivia. De camino a la Comunidad Asunci�n, del Proyecto Mapajo.

Vistas del r�o Quiquibey despu�s llover por m�s de un d�a. Bolivia.

Don Clemente trepando por una liana sobre el �rbol Mapajo.

Con el gu�a comunitario Don Clemente, frente a un �rbol Mapajo de m�s de 300 a�os. Para abrazar este �rbol har�an falta unas 12 0 13 personas dadas de la mano!

Un lorito curioso

Un lorito

Una mujer en la Comunidad Asunci�n tejiendo una estera, Bolivia.

Vista desde dentro de la selva, en la senda "mapajo".

Un �rbol extrangulador: Trepa por el arbol al que va a extrangular, se abraza a �l y va extruj�ndolo hasta matarlo y ocupar su lugar.

Viajando hacia la comunidad Asunci�n, del Proyecto de ecoturismo ind�gena MAPAJO.

Las ra�ces de un �rbol en la Reserva Pil�n Lajas, Bolivia

La Comunidad de Gardel, vista desde una caba�a

Bolsa tejida siguiendo los pasos que se ven debajo

Tejiendo una bolsa con materiales de la selva, Comunidad Gardel, Tierra Comunitaria de Origen.

Hasta aqu� menos de veinte minutos!

Dando las puntadas finales para acabar la bolsa.

Ni�os en la Comunidad El Ceb�, jugando con arcos y flechas.

Joholver cortando un palmito para sacar la pulpa, que es la parte que se come.

El aserradero de la Cooperativa La Uni�n, Rurrenabaque.

Visita a una cooperativa Maderera en Rurrenabaque, de colonos que llegaron del altiplano en los a�os 80. Esta cooperativa sigue estandares de manejo sostenible del bosque, parcelando toda la propiedad en 20 pedazos. Cada a�o explotan uno de los 20 pedazos, y as� van rotando hasta completar el ciclo de 20 a�os. Aqu� con el gerente de la cooperativa.

La exhuberante selva Amaz�nica vista desde el aire.

Vistas de los alrededores de Rurrenabaque, en el Beni, Bolivia.

La Monta�a Huina Potos�, cerca de La Paz, vista desde la avioneta que me llev� a Rurrenabaque, ya en la Amazonia Boliviana.

El Alto, cerca de La Paz, donde hubo tantos conflictos en mayo y junio de este a�o. Aqu� una panor�mica desde el aire.

Panor�mica de la carretera que desxiende a Coroico

Por la carretera m�s peligrosa del mundo, seg�n el Banco Interamericano de Desarrollo. Cada m�s se caen por los barrancos varios buses y camiones. El a�o pasado murieron 300 personas en un tramo de carretera de unos 50 Km.

Otra panor�mica de la carretera

Una panor�mica de la carretera

Aqui con la bici en una de las curvas m�s estrecahs del descenso.

Mi cara llena de polvo al llegar a Coroico, despu�s de seis horas de descenso en bici tragando polvo de los camiones.

Vistas desde Coroico, punto de destino del descenso en bici.

Con los hijos de Rossemary, Uhascar y Sebastian (en honor a la ciudad de San Sebastian, donde Rossemary pas� un mes hace tiempo y estaba embarazada de �l), y Mariano, el argentino.

En el pueblo de Copacabana, a las orillas del Lago Titicaca. Mucha gente va a Copacabana a bendecir sus autos y otras cosas, aqu� se ve al cura bendeciendo un auto nuevo.

En la Isla del Sol en la ma�ana de San Juan, 24 de Junio. Este d�a de ma�ana subimos al cerro de la Isla y recibimos al sol con una ceremon�a de purificaci�n del agua, que hizo Javier, en la foto a la izquierda. Desp�es Javier nos hizo escoger una hoha de coca a cada uno, y nos la ley�.

Hoguera de San Juan en la Isla del Sol, Lago Titicaca

Vistas del lago en la noche de San Juan. M�s tarde se llen� todo el horizonte (en el fondo ya es Per�) de fogatas, y al d�a siguiente amenecimos con mucho humo en el aire.

Con Mariano, Yolanda y Rossemary, en la Isla del Sol, en la v�spera de San Juan (23 de junio)

Vistas del Lago Titicaca desde dentro del Templo del Sol, en la Isla del Sol (Cultura Tiwuanako)

En la Isla del Sol, Lago Titicaca, Bolivia

lunes, junio 27, 2005


Baile t�pico, La Paz.

Plaza Murillo, La Paz. Aqu� ocurrieron las grandes protestas y conflictos de Junio.

El Congreso Nacional, La Paz, Bolivia

Cuadro de la ciudad de Potos� en la �poca colonial. En el cerro Rico, al fondo, se aprecia a los soldados vigilando a los esclavos mineros, que se dejaban sus vidas sacando plata para enriquecer a la colonia.

En las huellas de dinosaurio, cerca de Sucre, Bolivia

Huellas de dinosaurio en los alrededores de Sucre, Bolivia

M�scara t�pica de los carnavales Bolivianos.

La Casa de la Libertad, Sucre. Fue en su origen la universidad fundada por los Jesuitas.

La Casa de la Libertad, en Sucre. Aqui se declar� la independencia de Bolivia en 1825, y fue donde en 1809 se lanz� un grito para la libertad de las Am�ricas. A partir de ese d�a fue que las colonias espa�olas comenzaron a sublevarse en todo el continente.

Vista de la ciudad de Sucre. capital constitucional de Bolivia.

Uno de los cerros que domina la ciudad de Sucre, desde un campanario.

Iglesia en Potosi, Bolivia

domingo, junio 26, 2005


El Cristo de la Iglesia de San Francisco. Me Me contaron en la Iglesia de San Francisco que al Cristo le crece la barba y el cura tiene que cortarsela de vez en cuando. Tambi�n que a su pelo le est�n saliendo canas. La gente en Potos� cree mucho en los milagros de este Cristo.

El Cerro Rico, en Potosi.

El valle de la Luna, en La Paz, Bolivia

Aptaki, un almuerzo comunitario

En el Valle de las Animas, La Paz, Bolivia

Ceremonia del fuego, en Tiwuanako

La Wipala ondeando en Tiwuanako

La Puerta del Sol, Tiwuanako

Celebraciones del a�o nuevo Aymara

Tiwuanako

Tiwuanako, Bolivia

La Puerta de la Luna, en Tiwuanako

El templo subterraneo en Tiwuanako, Bolivia.

Durante una ceremonia de purificaci�n de cara al a�o nuevo Aymara.

En el valle de las Animas, al fondo se ve el Volc�n Illimany

La ciudad de La PAz, Bolivia

Rossemary en Tiwuanako, el dia del solsticio de invierno recibiendo el a�o nuevo Aymara

Junto a Yolanda, Mariano y Rossemary, amigos y ahora hermanos.

Durante las celebraciones del a�o nuevo, en la casa del difunto Policarpio, un gran lider espiritual de Tiwuanako.

Con la Comunidad Sariri, que est� recuperando las ancestrales tradiciones andinas desde La Paz. Aqui despu�s de un bautizo Aymara, en v�speras del a�o nuevo.

La Wipala que representa a los pueblos originarios, ind�genas, durante la celebraci�n del a�o nuevo Aymara en Tiwuanako.

domingo, junio 12, 2005


La poblaci�n de Sucre despide a los mineros regalandoles comida (les est�n tirando naranjas), como aut�nticos h�roes

Despedida de los amigos ind�genas

Flores en recuerdo del minero Juan Carlos Coro, muerto por el ejercito el d�a anterior

Mineros con flores que les han regalado los habitantes de Sucre, en agradecimiento por haber salvado al pa�s de una guerra civil

Minero en Sucre, en ua mano lleva una naranja y en la otra un cartucho de dinamita!

Marcha

Mineros marchando por Sucre

Los mineros tambi�n marchan por Sucre

Marcha por las calles de Sucre

Manifestacion por las calles de Sucre, por la Asamblea Constituyente

Manifestaci�n por las calles de Sucre

Concentraci�n ind�gena en Recoleta, Sucre, para decidir sobre la marcha a realizar

Con los compa�eros ind�genas, cnando despu�s de un largo d�a (Sucre)

Lugar donde pasamos la noche en Sucre despu�s de 13 horas de caravana hasta la ciudad

Una radio boliviana entrevista a un minero, para que narre las circunstancias de la muerte de su compa�ero muerto (casi llegando a Sucre)

Lugar donde los militares asesinan al minero Juan Carlos Coro, de un disparo en el corazon

Presionando a la policia y al ejercito para que dejen pasar la caravana

Resgistro policial

Con los hermanos ind�genas

Asamble de mineros para decidir que acciones tomar ante la decision de los policias y militares de no dejar pasar a nadie hacia Sucre

Fila de autos, buses y camiones ante el ret�n policial / militar, a 30 Km de Sucre

Camino a Sucre, con la bandera de los pueblos originarios de Bolivia

Piedras en el camino de Potosi a Sucre, por el corte de la ruta

Ceremonia de los indigenas para pedir que Pachamama (la Diosa Tierra) ayude a resolver los problemas de Bolivia sin derramar sangre (Potosi)

Protesta en Potosi

Protesta de los Indigenas en Potosi

jueves, junio 09, 2005

Caravana de indígenas y mineros hacia Sucre (Bolivia)

Hola amigos/as,

Bolivia ha estado estos últimos días al borde de un enfrentamiento que podría haber escalado hasta convertirse en una guerra civil. Los acontecimientos de ayer, día 9 de junio de 2005, han encauzado la crisis hacia una posible salida pacífica, con el nombramiento de un nuevo Presidente, Rodríguez, que no tiene afiliación partidaria.

El nombramiento de Rodríguez ha sido una victoria del pueblo y de los movimientos sociales, especialmente de los trabajadores mineros y los indígenas. En una movilización masiva en y hacia Sucre, capital de Bolivia, los movimientos sociales expresaron su repulsa al nombramiento del Presidente del Congreso Hormando Vaca Díaz, un político tradicional.

La clase política tradicional y el establishment apostaban por la sucesión constitucional directa, esto es, por Vaca Díaz. Este personaje parece salido de una novela negra, con una ambición personal desmedida. Vaca Díaz estaba dispuesto a llevar al país a una guerra civil con tal de asumir el mando de la nación. De no haber sido por la firme oposición del pueblo, hoy Bolivia estaría desangrándose.

La fecha de ayer fue histórica. Estoy convencido de que si se hubiera tratado de un país europeo, en vez de un país periférico como Bolivia, los acontecimientos de ayer y de las jornadas anteriores habrían trascendido como una especia de Mayo del 68 boliviano. Por desgracia, los medios de comunicación internacionales no han sabido interpretar lo que está ocurriendo en Bolivia, y se han centrado en retransmitir los conflictos más violentos y dar cuenta de la pugna por el poder.

Detrás de todo esto, sin embargo, en Bolivia estamos asistiendo a un escenario que bien podría pertenecer a uno de los libros de José Saramago: el desencanto de un pueblo con la democracia representativa, la crisis de un sistema político que no responde a los intereses de una gran mayoría de la población boliviana, que en su mayoría es indígena.

El día de ayer fue uno de los más intensos que he vivido en mi vida. Fui testigo privilegiado de la lucha de este pueblo que no se resigna a vivir de las migajas del sistema. Acompañando a una comitiva de autoridades indígenas del sur de Bolivia, desde Potosí nos dirigimos a Sucre, donde el Congreso tenía previsto sesionar por la mañana para nombrar a un nuevo Presidente.

Fue durante las largas horas que duró nuestro viaje hacia Sucre que pude ver y sentir la fuerza de un pueblo en pie de guerra contra la injusticia y por la libertad. Una caravana que reivindicaba la vida, pero que acabó convirtiéndose en una caravana de la muerte cuando el ejército la reprimió matando a un minero de un balazo en el corazón. El corazón de Juan Carlos Coro dejó de latir alrededor de las 4,30 de la tarde, cuando ya nos encontrábamos a las puertas de Sucre. El corazón de este pueblo, sin embargo, está latiendo con más fuerza que nunca.

Lo que sigue es una crónica del día de ayer, reconstruido con las notas que fui tomando a medida que nos acercábamos a Sucre.



La caravana de la vida - Primera Parte –

9 de Junio de 2005

5 a.m.:

Hace un frío en Potosí que cala hasta los huesos. Los 4,020 metros de altura no son broma, y menos ahora que se acerca el invierno. Estoy de pie frente a la sede del Consejo de Ayllus Originarios de Potosí (CAOP), en la esquina de Bolívar con Camacho.

Los Ayllus son las comunidades de pueblos indígenas que ya existían antes de la llegada de los españoles. Cada Ayllu tiene un curaca, una autoridad que la representa. El Consejo reúne a las autoridades de toda la región de Potosí. Santiago Estrada Quispe es uno de los curacas, a quien conocí un par de días atrás durante una manifestación del CAOP en el centro de Potosí, para reclamar la instauración de una Asamblea Constituyente. Santiago fue quien ayer me invitó a que los acompañe a Sucre en la caravana.

En principio van a salir dos camionetas repletas de gente, unos pocos sentados, y la mayor parte de la gente en la parte trasera, que está descubierta. A mí claro me va a tocar ir atrás, así que vengo bien abrigado, pues a esa hora el viento frío es como un cuchillo afilado.

Junto a mí hay una mujer indígena y un muchacho de unos 20 años, a quien pregunto si sabe algo de los compañeros indígenas. Me dice que están reunidos dentro, pero que en un rato van a salir. Esperamos, y para alegrar la espera nos comemos unos plátanos que son mi desayuno. Esos plátanos van a resultar ser mi comida también, pues las tres horas de viaje que suele durar el trayecto a Sucre van a convertirse en muchas más, y no llevamos provisiones de comida ni agua.

Decido entrar en la sede del CAOP, más que nada para matar el frío. Veo que los compañeros ya se están preparando, con sus ponchos y mantas enrolladas en el brazo. Cada curaca lleva el bastón de mando de su ayllu en la mano, no se separan de él.

A las 5,30 a.m. ya estamos fuera abordando las dos camionetas. No entramos todos. En total son 26 autoridades indígenas, más un asesor del CAOP y yo. Llaman un taxi, pero tampoco va a ser suficiente, así que propongo correr con los gastos de un segundo taxi. Negocio el precio, que queda fijado en 300 Bolivianos, unos 30 Euros.

Suena mi teléfono móvil. Es Radio Euskadi, que quiere entrevistar a una de las autoridades indígenas. Le pregunto a Santiago quién del grupo va a hablar, se consultan entre ellos y señalan a Juan Navarro. Juan ya está cómodamente sentado en la parte trasera de una de las dos camionetas, así que le paso mi teléfono. Espera pacientemente a que la locutora le dirija la primera pregunta.

Escucho que Juan dice “buenos días hermanos del mundo, hoy es un día histórico en la lucha de los pueblos indígenas”. Después plantea el por qué de la marcha hacia Sucre, la importancia de instaurar una Asamblea Constituyente que finalmente reconozca en una nueva Constitución los derechos de los pueblos originarios de Bolivia, les de una participación efectiva en el sistema político. Explica que Bolivia es el país con mayor porcentaje de indígenas de toda Latinoamérica, seguido por Guatemala; pero que eso no les garantiza ningún poder institucional, y por eso quieren refundar la república.

Juan sigue con la entrevista mientras vuelvo al taxi para ver como nos organizamos. Hay un revuelo, el taxi que había apalabrado ya no quiere ir, dice que tiene miedo de los cortes de ruta. Llamamos a otro taxi, este el definitivo.

Son las 5,55 a.m. y estamos saliendo en caravana hacia Sucre. En la parte trasera del taxi vamos Genovevo Chambe, un curaca de unos 60 años, Florentino Karikari, de unos 35 años, y yo. Delante, de copiloto, va Santiago Estrada Quispe, de unos 35 años también. La noche sigue bien cerrada y fría. Nos acurrucamos entre las mantas y poco a poco vamos abandonando la ciudad de Potosí.

Todos vamos coqueando con hojitas de coca de los Yungas. Ayer tuve la buena idea de comprar cinco bolsas de hoja de coca para el camino. Nunca sobran las hojas de coca en Bolivia, como voy a poder comprobar más adelante.

6,10 a.m. Llegamos al primer piquete que está cortando la carretera hacia Sucre, en las afueras de Potosí. Es un grupo de unas 50 o 60 personas. Están de pié alrededor de una fogata. El reflejo del fuego afuera ilumina las caras rígidas por el frío, cansadas por haber pasado la noche en vela, cuidando que nadie atraviese la carretera. Al lado del grupo grandes rocas en mitad de la carretera cortan el paso.

Se nos acerca un hombre, dice que son del movimiento de los sin techo. Nos pide hojas de coca. Santiago sale del coche, y lo mismo hacen otros cuantos curacas de los otros vehículos. Van a negociar con los piqueteros nuestro paso.

Se demoran, cosa que me extraña, pues pienso que todos ellos, indígenas, obreros, sin techos, van detrás de la misma causa. Al fin y al cabo nuestro grupo está yendo a Sucre a presionar para que el Congreso tome las decisiones que pide el pueblo clamorosamente: que Hormando Vaca Diéz y Mario Cosío renuncien a la sucesión Presidencial a favor de Eduardo Rodríguez, quien deberá tener el mandato de llamar a elecciones anticipadas para renovar la el parlamento y el ejecutivo, e instaurar una Asamblea Constituyente.

Después de unos 15 minutos parados en el piquete, proseguimos el viaje. Esquivamos las rocas y piedras, a veces por el arcén, otras serpenteando a través de ellas. Santiago está algo contrariado.

Genovevo me cuenta el trabajo que les dan los gobernantes de turno, siempre tienen que estar movilizándose, es muy sacrificado y costoso. Detrás de sus palabras intuyo un malestar centenario, generaciones enteras que han tenido que soportar primero a los españoles, y después una república que desde 1825 tampoco los ha reconocido. Y eso que lucharon por la independencia y derramaron sangre a caudales para expulsar a los españoles junto a criollos como José Padilla y la gran libertadora Juana de Azurduy.

6,22 a.m. Casi tenemos un accidente, nuestro chofer no ha visto una hilera de piedras tendida en la ruta y casi nos las comemos. No es broma esto de andar esquivando piedras todo el tiempo, por desgracia unas horas más tarde nos enteraremos por la radio de un accidente de un microbús que viene también hacia Sucre para participar de las manifestaciones, donde mueren dos pasajeros.

Ya está amaneciendo. Los cuatro vehículos de nuestra pequeña caravana se separan un poco entre sí. Seguimos esquivando hileras de roca y piedras tendidas en la carretera.

6,35 a.m. Segundo piquete. Esta vez son muchos más que en el primer corte de carretera, deben ser unas doscientas personas, jóvenes, adultos, hasta ancianos y niños hay. Me dice Santiago que son “del sindicato”. Veo muchas caras demacradas, tal vez por el cansancio, ya son muchos días de vigilia soportando el frío al borde de la carretera, sin mucho alimento. Se nos acerca un adulto de unos cuarenta años, su aliento apesta a alcohol. De muy malos modales nos dice que no se puede pasar, de ningún modo.

Los curacas vuelven a bajar. Todo el proceso comienza de nuevo, hay que negociar el paso, incompresiblemente para mí. Por mi lado pasan unas cuentas camionetas de mineros que también van a Sucre. También tienen que parar para negociar su paso.

La ruta está cortada por un gran hierro y rocas. Todo el mundo está reunido en un gran corro, no escucho lo que hablan, pero los minutos van pasando y seguimos parados sin avanzar. Se acerca alguien a nuestro coche y nos pide “credenciales”. Nos miramos perplejos. El tipo se da media vuelta y se va, sin más. Genoveva y Florentino van a bajarse también, parece que la situación afuera se está complicando. Hay un alboroto fuera, voceríos. De repente los compañeros indígenas regresan apresuradamente a los vehículos, parece que partimos.

Falsa alarma. De nuevo nos cortan el paso. Esta vez nos piden que coloquemos nuestros nombres en un papelito. La situación se tensa. No entiendo nada, todo parece un caos afuera. Entre los piqueteros nadie parece tener el control ni la autoridad, uno dice “pasen “, y al instante otro viene a cortar el paso. Muchos parecen borrachos, sus ojos están como suspendidos, flotando, me dan miedo.

Salgo del coche yo también, intento no alejarme demasiado de Santiago. Todo es muy azaroso, el clima está tenso. Una viejita y otro joven, con unos palos, están golpeando los neumáticos de nuestro taxi. ¡Los palos llevan clavos en las puntas! Para cuando reaccionamos nos han pinchado una rueda. Nos ponemos delante de las demás ruedas para que no las pinchen también, la escena es surreal: la vieja parece poseída por un demonio, arrea el palo y sigue insistiendo en jodernos.

Los papelitos con nuestros nombres van y vienen, se hacen y rehacen listas, los piqueteros se las van pasando entre ellos, de vez en cuando vienen a preguntar quién es quién. Algunas personas me miran feo, con odio en los ojos, están como poseídas. Empiezo a escuchar “el gringo”, que “este no pasa”…. Intento mantener la calma, yo no me quedo en ese piquete ni loco. Me preguntan quién soy, qué hago, me piden documentos. Respiro hondo y les explico que estoy acompañando a los hermanos indígenas, que también estoy ayudando a difundir su causa a través de unos medios de comunicación del País Vasco. Me retan, a ver por qué también no difundo la causa de ellos…. (para mis adentros me pregunto si acaso no es la misma). Les digo que sí, que claro que sí, les sigo el rollo, intento controlar mi miedo, esa gente parece estar descontrolada.

Finalmente dejan pasar una camioneta, pero tiene que ir vacía, y los pasajeros deben pasar a pié. Después, al buen rato, dan permiso para que pase otra. Así vamos pasando, poco a poco. Perdemos más de una hora en ese piquete. Los mineros, más decididos y menos dialogantes, ya han pasado el piquete hace rato.

Santiago y los demás curacas están muy enojados, tampoco entienden la actitud de los hermanos de lucha. Parece que los dirigentes del sindicato han viajado a Sucre y han dejado a la base sin dirigencia, es el caos. Seguimos nuestro camino, ya con atraso.


SEGUIRÁ

Fotos de la caravana en: http://caravanasucre.blogspot.com/

La caravana de la vida - Segunda Parte –

(Continuación...)

9 de junio de 2005

7,30 a.m.

Santiago me cuenta que la forma de organización de los pueblos indígenas es más eficaz que los sindicatos. En los sindicatos los dirigentes se venden, a menudo se dejan comprar por los políticos de turno, traicionando a sus bases.

Justamente eso mismo me contó un minero llamado Francis en Pulacayo unos días atrás: el ex-líder del sindicato minero de Pulacayo firmó en 1959, ya en el gobierno, el cierre de la mina, dejando a varias decenas de miles de mineros sin empleo. Desde entonces Pulacayo es un pueblo fantasma, a pesar de haber sido la cuna de la revolución del 52 en Bolivia, y el lugar donde un 8 de noviembre de 1946 se firma la Tesis de Pulacayo, un documento que plantea la emancipación de la clase obrera en el país (ver http://www.pt.org.uy/textos/temas/pulacayo.htm).

Cuando una autoridad indígena del ayllu traiciona a su pueblo, me cuenta Santiago, lo castigan azotándolo en frente de toda la comunidad.

Seguimos cruzando y esquivando barricadas de piedras, continuamente. A cada rato debemos detener el coche para empujar las piedras fuera de la carretera y poder pasar. Bueno en realidad quienes salen del coche son Santiago y Florentino. Después del segundo piquete Santiago me ha pedido que permanezca dentro del coche todo el tiempo, ahora sentado entre Genovevo y Florentino. Llevo puesto el sombrero de este último bien ceñido y la bufanda enroscada en la cara para que no vean que no soy uno de ellos.

Llegamos a un tercer piquete, lo pasamos sin problemas. Los piqueteros son indígenas de otros ayllus, conversan un rato con Santiago, nos saludan y seguimos viaje a Sucre. Así vamos atravesando un piquete tras otro. En algunos hay varias decenas de indígenas, en otros varios cientos.

Varios camiones llenos de mineros que vienen de Potosí y de Oruro nos han alcanzado y adelantado ya. La caravana de vehículos va agrandándose a cada rato. Debemos ser unos 10 vehículos entre camionetas, coches, camiones y autobuses. Ahora son ellos, los mineros, quienes al llegar a una barricada de piedras se bajan en tropel, y en un santiamén retiran las piedras a los costados de la carretera para que podamos pasar todos. La operación se repite, una vez tras otra. Cuando salimos de Potosí esperaba encontrar tres bloqueos de carretera, que es lo que decían los medios. No llevamos ni un tercio del camino y ya hemos atravesado unas 15 barricadas de piedras.

Santiago empieza a contar que las leyes vigentes no favorecen a los pueblos originarios. El estado no reconoce las tierras de sus ancestros. También quieren regular los sueldos de los políticos y legisladores. No puede ser que en un país con tanta pobreza un legislador gane 30,000 Bolivianos (unos 3,000 Euros), mientras la mayoría del pueblo se rompe el espinazo para ganar un mísero sueldo de 400 o 500 Bolivianos por mes (40 a 50 Euros). Quieren acabar con eso, pues en su opinión esos sueldos tan altos hacen que los legisladores quieran ocupar su escaño no por patriotismo, sino por interés. Con sueldos más bajos, quien esté legislando será realmente porque ama a la patria, argumenta.

Los compañeros de viaje también plantean la necesidad de nacionalizar el gas y el petróleo, de forma que se industrialice en Bolivia y así generar más empleo para su gente. Actualmente las multinacionales se llevan los hidrocarburos en bruto, no dejando en Bolivia más que unos míseros royalties y los pozos secos cuando éstos se agotan.

9,10 a.m. Llegamos a una tranca (barrera levadiza) de la policía. Parece que hay que pagar algo, así que el taxista se baja. Al volver comenta jovial que los mineros le querían meter dinamita a la tranca! Pasamos la barrera y seguimos viaje. Faltan unos 50 Km para Sucre.

Hace un rato que se acabó la última bolsa de hojas de coca. Nos han sido muy útiles las hojas, en todos los piquetes nos piden hojas. Debemos haber pasado ya unos 20 piquetes, y más de 80 puntos con rocas y piedras atravesando la carretera. La carretera de Potosí a Sucre, normalmente muy transitada, parece una carretera fantasma. Sólo circula por ella a toda velocidad ahora nuestra caravana de vehículos que se dirige a Sucre. En cuatro horas de viaje no nos hemos cruzado ni un solo vehículo en dirección contraria.

A medida que nos acercamos a Sucre las barricadas en la carretera son de ramas de churqui, un árbol que tiene unas espinas de 3 a 4 centímetros que es capaz de agujerear hasta una rueda de camión. Me digo que los taxistas que nos están llevando a Sucre son unos héroes, o están muy necesitados del dinero (probablemente ambas cosas). No saben cuando van a poder regresar de Sucre, todo depende de lo que ocurra en la sesión del Congreso que debe comenzar en media hora. Nuestro taxista ya ha tenido que cambiar la rueda de repuesto una vez (después del segundo piquete), y llevamos un clavo clavado en una de las ruedas buenas, así que necesitamos un taller cuanto antes. Pero todo está cerrado, ni en el pueblo de Santiago, que atravesamos hacia las 9,20 a.m., encontramos un taller abierto.

9,35 a.m. Otra barricada de churquis, hay que bajarse a retirar las ramas y a barrer la carretera, pues las espinas quedan sembradas en el asfalto. Anselmo, otro curaca se me acerca en el borde de la carretera y me comenta orgulloso la diferencia entre el segundo piquete del sindicato (que casi no pasamos) y todos los posteriores, de sus hermanos indígenas, donde no hemos tenido ni un problema en cruzar.

Volvemos al coche. Genoveva prende su radio portátil, la única emisora que logra sintonizar está entrevistando a líderes sociales e indígenas. Ambos exigen que los Presidentes de las cámaras alta y baja del Congreso renuncien a la sucesión Presidencial. Evo Morales, líder del Movimiento al Socialismo (MAS), pide justicia para los pobres y transformaciones profundas en la economía, así como la nacionalización de los recursos naturales. Morales acusa al embajador de los EEUU de estar por detrás de la posible asunción del poder de Hormando Vaca Díez.

Todo parece indicar que los amarres políticos ya están tejidos para que los partidos tradicionales (el MIR, el MNR…) sigan aferrándose al poder, a través de Vaca Díez. La radio informa que acaba de llegar a Sucre por avión un vuelo con los diputados del MAS. Todo parece estar listo para que el Congreso comience a sesionar en breve, como estaba previsto. Son las 9,40 a.m.

10 a.m. Otra barricada nos hace parar. Miro a mi izquierda, y en una loma veo unos 15 o 20 soldados bien pertrechados, con sus fusiles en mano. A mano derecha, sobre otra loma, otros tantos soldados. Me entra un escalofrío.

Avanzamos un poco y veo una fila de soldados atravesados en la carretera. Están en lo alto de la cuesta que estamos remontando. Paramos justo delante de ellos. Nuestra caravana está compuesta por unos 10 vehículos. Se nos acercan los soldados, rodean el coche. Todos los compañeros indígenas se bajan del coche para dialogar con los soldados, así que me quedo sólo en el coche. Cubro toda mi cara con la bufanda, dejando una ranura para poder ver, y me ciño el sombrero. No quiero que me reconozcan como extranjero y tener que responder preguntas.

Justo en ese momento, mi teléfono móvil recupera la cobertura que dejó de tener al poco de salir de Potosí, cuatro horas atrás. El teléfono empieza a pitar al recibir los mensajitos que anuncian que hay mensajes de voz grabados, supongo que son de Euskadi Irratia y Radio Euskadi. Un soldado está merodeando el coche y mirando hacia dentro cuando empieza a sonar mi teléfono. Lo cojo con disimulo y respondo. Es Nekane Peñagarikano de Euskadi Irradia. Bastante tenso le respondo en euskera que es mal momento para hablar, que estamos en un retén militar, que por favor llame más tarde. A la pobre Nekane la pillo desprevenida, creo que le asusto un poco con la gravedad de mi voz, queda en llamar más tarde. Cuelgo.

Comienzan a llegar más camiones de mineros. La gente empieza a salir de los vehículos y a acercarse al retén militar. En un instante los soldados se forman en dos filas atravesando todo el ancho de la carretera, una fila adelante con una rodilla al suelo, y otra por detrás de esta. Se llevan los fusiles al hombro y toman posición de tiro, ¡apuntan hacia la gente!. Me entra un vacío en el estómago, se me encogen las tripas y me quedo frío. A mi alrededor la gente parece más tranquila, así que yo también me tranquilizo, pienso que los soldados nos quieren intimidar para que nos demos media vuelta y regresemos a Potosí.

Al rato vienen varios compañeros indígenas, que han estado conversando con un grupo de militares. Cuentan que no hay forma de pasar, que la policía y el ejército tienen órdenes estrictas de no dejar pasar a nadie hacia Sucre. A nuestro lado está el mojón de carretera que dice “Km 27”. Es la distancia que resta para llegar a nuestro destino: Sucre.

La caravana de la vida – Parte III

(Continuación...)

Día 9 de junio de 2005

De de 10 a.m. a 2 p.m.

La caravana va alargándose a medida que pasan los minutos. Llegan nuevos camiones de mineros desde Oruro, desde Potosí. A nuestro taxista le preocupa el quedarse atrapado entre tanto camión, tienen miedo a que le rompan el coche si se arma un lío entre la policía / militares y los mineros. Así que se va al final de la caravana, mientras nos quedamos por la zona intermedia.

Hay bastante revuelo. En la parte frontal de la caravana unos doscientos mineros increpan a los militares que están cortando el paso. En cierto momento los militares comienzan a avanzar por los dos flancos de la carretera. Están a cierta altura, sobre unas lomas que bajan en pendiente hasta donde nos encontramos. Varios mineros comienzan a gritarles que no provoquen más, les llaman de todo. Veo las caras de los mineros, no reflejan ningún rastro de temor, por el contrario veo un valor casi ciego en sus miradas. Me parece que están dispuestos a todo. Los militares retroceden hasta el retén.

Los indígenas del CAOP van a reunirse para analizar la situación. Veo a Juan Navarro, uno de los curacas que viene en el grupo, salir de la camioneta. Le pregunto qué van a hacer. Con su bastón de mando en alto me dice que van a pasar a través del retén, aunque tengan que rodearlo por el monte. Veo determinación en sus ojos. Otros curacas no quieren enfrentarse, dicen que no han ido hasta allí para enfrentarse. Al final se reúnen en círculo y comienza la reunión. De forma ordenada y muy respetuosa, cada curaca expone su punto de vista.

Me pierdo muchas cosas de las que dicen, pues casi todos hablen en quechua. Alguien dice que hay que ser estratégicos, que no pueden darse la vuelta, pues aunque ellos no quieran enfrentamiento, si se van, debilitarán a los mineros que por miles van reuniéndose en la caravana. No dejan de llegar más y más camiones cargados hasta los topes de mineros. Al final se decide esperar para ver como evoluciona la situación.

Claramente la fuerza de choque la tienen los mineros. En un gran círculo, al lado de una de las laderas de la carretera, están celebrando una asamblea masiva. Hay un líder minero que explica la situación: se está negociando con la policía y los militares el paso desde La Paz, pero la respuesta puede tardar en llegar una hora o más. El líder minero pregunta al grupo qué opinan, si quieren esperar hasta que llegue la respuesta, o intentar romper el retén por la fuerza. Se hace un gran silencio. Nadie rompe el hielo. Por fin comienzan a alzarse las manos pidiendo la palabra. Se decide esperar.

Durante las dos o tres primeras horas hay varias falsas alarmas de que podemos pasar. En esos momentos la gente sale disparada hacia sus buses, coches, camiones….para luego constatar que ha sido en vano. El retén sigue en pié y por allí no pasa ni un alma.

Llega un local en bici en sentido contrario, desde Sucre. Nos informa que no se ha encontrado con ningún retén militar en el camino además del que tenemos en frente. Nos dice que hay una ruta secundaria de tierra por la que puede llegarse a Sucre. Le informo a Santiago sobre este punto.

Desde hace un rato estoy intentando buscar cobertura para mi teléfono celular. Sé que me están llamando de Radio Euskadi y de Euskadi Irradia. Allí cerca del retén tuvo cobertura a las 10 a.m., cuando llegamos. Pero no me animo a acercarme a los milicos. En el retén siguen amontonados un montón de mineros, y me temo que en cualquier momento va a empezar un enfrentamiento serio. Los mineros tienen dinamita a montones, les he visto manipulándola cerca de sus camiones. Estoy casi seguro que los militares no tienen órdenes de reprimir muy duro ni usando fuego real, pues Carlos Mesa, todavía Presidente, ya ha dicho que no quiere derramamiento de sangre. Pero nunca se sabe.

Finalmente me subo a una loma y consigo cobertura. A los cinco minutos suena mi celular, es de Radio Euskadi. Quieren hablar con alguna autoridad indígena, entrevistarle. Les digo que me llamen en diez minutos. Voy a buscar a alguno de los curacas. Veo a Florentino y le pregunto si quiere hablar él. Me dice que sí. Subimos a la loma, y al rato el teléfono suena. Florentino habla, habla de las reivindicaciones que llevan a Sucre. Su discurso no tiene mucha fuerza, no háblale castellano muy bien. Mientras Florentino habla aparecen a nuestro lado otras autoridades indígenas, Santiago Estrada, Anselmo Martínez, y otro cuyo nombre no recuerdo.

Florentino me pasa el teléfono cuando acaba la entrevista, le pregunto a la chica de Radio Euskadi si quiere entrevistar a alguien más. Me responde que sí. Le paso el teléfono a Anselmo. Su discurso es vibrante. Denuncia la situación inmediata en la que estamos, con militares apostados detrás de arbustos, escondidos pero apuntado a la gente con sus fusiles. Dice que no hay derecho, que lo que quieren es llegar a Sucre para protestar pacíficamente, para evitar un “golpe de estado de guante blanco” que están gestando los partidos políticos tradicionales. Después plantea las demandas de fondo.

Al acabar la entrevista me pasa el teléfono, la periodista de Radio Euskadi, que está grabando la entrevista para sacar unos cortes para los boletines de información, me dice que tiene buen material. Queda en llamar más tarde.

Al rato vuelve a sonar mi móvil. Es de Euskadi Irradia. Nekane Peñagarikano me dice que se quedó preocupada cuando me llamó unas horas antes y le tuve que cortar porque estábamos rodeados de milicos. Me dice que Arantxa Iturbe y otro compañero me van a entrevistar en unos minutos. Entramos en directo y hago un resumen de la situación, la voz me tiembla un poco, estoy acelerado por toda la situación. Quedan en llamar más tarde para ver como evoluciona la situación.

Hacia la 1 p.m. empiezan a correr rumores de que nos van a dejar pasar a todos, de que el retén se va a desmontar. Crece la expectativa, pero reina la confusión. Al final alguien dice que podemos pasar pero fuera de los vehículos, y portando todas nuestras cosas. Nos a formar en varias filas indias y cachearnos uno a uno, para buscar dinamita supongo.

Veo que alejados del retén militar, grupos de mineros están tratando de esconder la dinamita que llevan: desarman los cartuchos, sacan la goma y haciendo un mondongo se la colocan debajo del casco. Me dice Santiago que ha visto algunas pocas mujeres ancianas que vienen en la caravana meterse dinamita ¡debajo de las faldas!

Las hileras de mineros e indígenas van pasando lentamente el control, hay como cinco o seis filas, y otros tantos soldados haciendo el cacheo. Sorprendentemente no parece que confisquen nada. Me preocupa que me cuestionen por ser extranjero. No me separo de Santiago, nos acercamos juntos a la fila. Le digo que si preguntan qué hago yo aquí, pues que soy un pasajero, que vengo acompañándolos. Santiago me mira extrañado, me dice que mejor decir que soy periodista y que estoy ayudando a dar a conocer las demandas de su pueblo. No soy periodista claro, aunque para ellos sí que lo soy. Y no tengo credencial de periodista. Pero aunque la tuviera no me parece buena idea decir que lo soy: los militares no suelen querer mucho a la prensa. Al final pasamos sin problema, los soldados parece que están registrando a la gente con desgana.

Al otro lado del retén nos montamos cada uno en su vehículo, dispuestos a seguir ya sin demora hasta Sucre. Son las 2 p.m. En media hora deberíamos estar en Sucre. No nos imaginamos que todavía falte lo peor por llegar.

Cuando pasamos todos, los militares avanzan hasta la cabeza de la caravana y crean un nuevo cordón que atraviesa toda la carretera. Y empiezan a caminar en dirección a Sucre. Así que la caravana avanza a paso de tortuga. A este paso vamos a tardar seis horas en llegar a Sucre, ya de noche. Aunque la jugada de los militares es sucia, no me sorprende: supongo que tienen órdenes de retrasar la marcha todo lo que puedan, y si es posible evitar que llegue a Sucre.

Durante unos 15 kilómetros avanzamos a ese paso de caminata. Nuestro coche y el de los compañeros indígenas van en la parte posterior de la caravana. Adelante van los mineros en sus camiones y volquetes. A unos 7 kilómetros de Yotala, la caravana se para. Desde donde estamos no se aprecia qué es lo que pasa. Mi móvil vuelve a tener cobertura en ese instante, y veo que tengo un montón de llamadas perdidas, del aita, de la ama, de la radio.

Los aitas deben estar preocupados conmigo si han escuchado las noticias en la radio o alguien les ha comentado, así que me propongo llamarles cuanto antes. No acierto con los prefijos, con los números de la operadora de larga distancia, en fin, que no puedo llamar. Llamo a una amiga de Potosí para ver si me puede ayudar. La gente que está a mi lado intenta ayudar, pero tampoco saben qué números marcar para obtener línea. Después de decenas de intentos acertamos y hablo con mi ama, le digo que estamos bien. Hablo con mi aita también, lo mismo. Quedamos en que me llame al día siguiente.

Volvemos a los coches, parece que la caravana va a seguir. Pero en ese momento vemos que la gente se echa a correr, y vemos humo. Están disparando gases lacrimógenos. Cerramos las ventanillas del coche, el taxista conecta el ventilador, le grito que lo apague ya. Me tapo la boca con la bufanda que llevo, y cierro los ojos. Todo va bien, pero a mi lado Florentino dice que ya no aguanta más, abre la puerta del coche y sale corriendo. Los demás le seguimos, un poco por inercia. Fuera es peor, hay que abrir los ojos para no chocarse con los camiones ni con la gente y empiezan a picar. Como la garganta. Mantengo la calma, avanzamos hasta el final de la caravana.

Miro alrededor y veo que muchos mineros están haciendo un bypass del retén militar móvil, subiéndose por las laderas de los montes, quieren llegar a pie a Sucre. Faltan como 15 kilómetros. Pasan los minutos, parece que la pelea está al frente de la caravana, se ven los gases allí adelante. Regreso al coche, no hay nadie, pero al rato aparece Genovevo, tranquilo. Santiago y Florentino no aparecen, se han extraviado en la desbandada. Les esperamos, mejor no separarnos. Salimos del coche a estirar las piernas, veo un bus un poco más adelante del nuestro con un vidrio roto, y una mancha de sangre en el suelo, sobre el asfalto. Me extraña. Pregunto qué ha pasado. Me dicen que hay un herido de bala. ¡De bala!

miércoles, junio 08, 2005

Sigue tensándose la situación en Bolivia

La situación sigue tensándose en Bolivia, ahora con la aparente determinación del Presidente del Senado, el señor Vaca Díez, de asumir el mando de la nación. De acuerdo a la constitución Boliviana, en caso de renuncia del Presidente, el cargo pasaría al Presidente del Senado. Si este no lo acepta, el siguiente en el mando es el Presidente del Congreso, cuya negativa llevaría automáticamente al Presidente del Poder Judicial.

En la situación de crisis actual, la totalidad de los movimientos sociales, y un buen número de diputados y senadores, están reclamando que la Presidencia pase directamente al presidente del poder judicial, de forma que éste convoque de inmediato elecciones para renovar todas las esferas de poder (ejecutivo, legislativo, y alcaldías).

Sin embargo, en una entrevista con la CNN, Vaca Díez dejó entrever su deseo de asumir la presidencia. Estas declaraciones han causado profundo malestar en casi todos los sectores sociales. Incluso el Presidente en funciones, Carlos Mesa, hizo unas declaraciones de urgencia para toda la nación exhortando a Vaca Díez a que muestre desprendimiento y anteponga los intereses de la patria a sus ambiciones de poder, renunciando a la Presidencia.

En un tono más radical, el líder del Movimiento al Socialismo (MAS), Evo Morales, señaló que Vaca Díez no duraría en el poder ni unas horas, tal vez días, pues no tiene ninguna legitimidad. Morales lo acusó de responder a los intereses de los Estados Unidos, y de haberse reunido recientemente con funcionarios del Departamento de Estado americano y funcionarios de la embajada americana en Bolivia.

En llamadas a las radios hasta altas horas de la madrugada, cientos de ciudadanos expresaron su malestar y desaprobación por la ambición de poder de Vaca Díez. Muchos dijeron que de asumir este la dirección del estado, la crisis va a agravarse, pues los movimientos sociales reclaman un proceso constituyente que establezca nuevas reglas en lo referente a la explotación de los recursos naturales del país, no más de los mismo. Además, ha transcendido que de asumir el poder, Vaca Díez impondría la situación de emergencia y reprimiría fuertemente las protestas callejeras, pudiendo producirse un derramamiento de sangre como el ocurrido en octubre de 2003.

El Congreso tiene previsto reunirse hoy en la ciudad de Sucre para determinar si acepta la renuncia del Presidente Carlos Mesa, cosa que se da ya por segura, y a continuación elegir al nuevo Presidente. Los movimientos sociales han anunciado que van a tomar la ciudad de Sucre, y advertido de que la maniobra de transferir la sede de la sesión parlamentaria desde La Paz hasta Sucre no va a significar una merma de las protestas callejeras. En declaraciones a la radio, un líder obrero de Sucre señalaba que “no son angelitos los que vamos a estar a la espera de los parlamentarios en Sucre”, y que esperan el mayor grado de patriotismo de los legisladores para darle una salida a la crisis.

Entretanto la situación humanitaria en La Paz está alcanzando tintes dramáticos. Varias zonas de la ciudad estás desabastecidas de agua potable, falta gas para cocinar y los alimentos básicos hace días que no llegan a los mercados. Dirigentes cívicos de La Paz están reuniéndose con sus pares de El Alto para instarlos a que se establezca una tregua de varios días para poder abastecer a la ciudad (cabe recordar que la ciudad de El Alto es el foco de los movimientos sociales paceños, y que ésta ciudad rodea a La Paz, con lo que los manifestantes de El Alto la tienen sitiada) . Con todo, la alcaldía de La Paz y los movimientos cívicos apoyan las protestas.

La situación de los manifestantes desplazados hasta La Paz desde diferentes puntos del país no es menos dramática. Están alojados en polideportivos y otros locales, cuando no en plena calle, y carecen de alimentos e higiene. Aún así, desde los movimientos sociales se insiste en que las protestas van a continuar el tiempo que sea necesario.

Aunque los llamados de solidaridad y por la búsqueda de soluciones pacíficas son numerosos en las radios, no falta quien eche más leña al fuego. Así, grupos marginales de jóvenes de Santa Cruz y otras regiones del oriente del país afirman que están formando autodefensas, y que esperan a los manifestantes con los palos en alto en caso de que estos decidan entrar en sus ciudades.

Llama la atención la combatividad de este pueblo, engañado una y otra vez por los dirigentes de turno, pero que esta vez parece decidido a decir “basta!”. Todo parece indicar que la sesión parlamentaria de hoy va a ser crucial, y que de las decisiones que se adopten pueden comenzar a encauzar la crisis hacia un horizonte de solución, o por el contrario pueden embarrar aún más la complicada situación política y social por la que atraviesa Bolivia.



8 de junio de 2005
Potosí, Bolivia
Mikel Insausti

Bolivia bidegurutzearen aurrean

Bihar Boliviako Legebiltzarrak erabaki behar izango du Carlos Mesa Presidentearen boterea uzteko erabakia onartzen duen. Onartu ezkero, Boliviak bere 180 urteko historian izan duen 64. Presidentea izendatu behar izando du Legebiltzarrak. Ez dago batere garbi, ordea, Presidente aldaketak krisialdi sakon honi bukaera emango dionik. Lider polítiko eta sozial askok jadanik diote Presidentearen erabakia ez duela lagunduko, eta agian, oztopo izango dela Boliviak behar dituen erreforma sakonak aurrera eramateko.

Adela Castillo andereñoa, Potosí Departamentuko errepide mozketetan parte hartzen ari da. Bere iritziz, Presidentearen botere uztea “antzerki hutsa da, benetako arazoei aurre ez egiteko komedia”. Bere ustez “Mesa presidentea diskurtsotan aritu da, eta hitzekin arazoak ez dira konpontzen”. Halaere, Adelak onartzen du Presidentearen uko egiteak gauzak konplikatzen dituela.

Potosiko enparantza nagusian egunean zehar kontzentratu diren manifestari gehienek antzeko iritsia dute. Bertan David, Carla eta Shirley ikasleak aurkitu ditut. Zergatik ari diren manifestatzen galdetu diet. “Boliviako hidrokarburoak nazionalizatu daitezen eta Batzar Konstituziogile bat osatu dadin, konstituzio berri bat idazteko”, izan da beren erantzuna. Daviden arabera gaur egun multinazional amerikarrek petroleoa eta gasa iturrian hartu eta atzerrira eramaten dute, Boliviarentzako ia etekinik utzi gabe. Horregatik nazionalizazioaren alde dago, multinazionalek zerga gehiago ordaindu ditzaten.

Ikasle eta irakasleez gain, indigenak ere bere manifestaldia egin dute Potosin. Santiago Estrada Quispe CONAQ taldearen buruetako bat da (Curaca, quechua hizkuntzan). Berak argi dauka gaur eguneko krisialdi hau aspalditik datorrela, gutxienez 1996 urtetik. “2002 eta 2003 urteetan protestak baketsuak egin genituen, eta aurtengo otsailean La Paz-era joan ginen martxa baketsu haundi batetan”, dio, “baina gure eskariei kasurik ez zien egin Presidenteak”. Quisperen esanez, “krisialdi honen irtenbide bakarra Batzar Konstituziogile baterako deialdia egitea da, errekurtso naturalean gaineko legeak erreformatzeko eta herri originalen partehartzea bermatzeko”.

Aurreko iritziak zeharo kontrastatzen dute Santa Cruz edo Tarija Departamenduetatik, Boliviako ekialdean, datozen oihartzunekin. Bertan autonomia gehiago lortzeko erreferenduma dute helburu sektore batzuek.

Hauteskundeen data, Batzar Konstituzioegilearen sorrera, hidrokarburuen nazionalizazioa eta autonomiazko erreferendumaren deialdia dira azalean dauden eztabaida gai nagusiak. Ordea, gai guzti hoien atzetik zatiketa faktore nagusiago batzu bereiztu daitezke, estrukturalagoak.

Faktore hoietako bat demokraziaren funtzionamenduari dagokio. Demokrazia ordezkatzailea nolabait hustu egin dela dirudi, krisialdian sartu. Gizarte mugimenduek (nekazari, sindikatu, ikasle, etabar) demokrazia zuzena eskatzen ari dira, aspertuak daude gobernu ezberdinek egindako promesak behin eta berriz haustea. Horregatik, 2003 urteko krisialdian ezbezala, Presidente aldaketa nahikoa ez dela diote, eta hori dela eta kaleko protesta, errepide mozketa eta manifestaldiekiak jarraitu eta areagotzen ari dira Bolivian zehar.

Aurreko faktore honekin zerikusia du ere quechua eta aymara herri originalen partaidetza txikia Boliviako administrazioan eta bizitza aukeretan. Nahiz eta populazio osoaren %56-a indigena izan (Banku Mundialeren datuak), sistema politikoan marginatuak daude herrialde indigenak. Hiru botereetako karguetan duten ordezkaritza txikia da. Bestalde, pobrezia eta aukera falta haundiena (lana, hezkuntza, osasen zerbitzuak, etabar) populazio indigenak sufritzen du. Ez da harritzekoa, beraz, kalean ari den jende gehiena indigena izatea: nekazariak, meatzariak, bestelako langileak eta langabetuak.

Krisialdiaren hirugarren faktore estruktural bat da ekonomiaren ezintasuna enplegua eta aberastasuna sortzeko boliviarren gehiengo batentzat. Azken 20 urteetan Boliviak jarraitu duen eredu ekonomiko neoliberalak ez dio erantzuna eman populazioaren gehiengoari, baina talde berezi batzu asko aberastu dira. Talde berezi hauek errekurtso naturalen esplotazioarekin daude lotuak (petroleoa, gas naturala, meagintza, egurra, nekazaritza komertziala, eta ura), eta nazionalak zein atzerritarrak dira. Errekurtso naturalen nazionaliozio deiaren aurrean, sektore hauek autonomiaren eskaera planteatu dute Boliviako ekialdean, errekurtso natural gehienen gunea. Eredu (eta pribilegio) ekonomikoen inguruko eztabaida krisialdi honen erdian dago dudarik gabe.

Aurreko faktore guzti hauei aurre egiteko kontsentsu minimo bat behar da Bolivian, baina zoritxarrez kontsentsu hori hurruti dagoela dirudi. Gizartezko talde ezberdinak eta partidu politikoak beren trintxeretan jarraitzen dute. Presidenteak trintxera horretatik ateratzeko keinua izan du Presidentzia utziz. Datozen egunetan beste keinu asko eman behar izango dira, alde guztietatik, gizartearen tentsio maila murriztu eta krisialdiari irtenbide bat aurkitzeko.


Potosi, Bolivia
2005ko Ekainak 7
Mikel Insausti Muguruza

lunes, junio 06, 2005

Bolivia, de nuevo en el foco del huracán

Hola amigos/as,

Os escribo desde la convulsionada Bolivia, desde la ciudad de Potosí. Hay una crisis seria en el país, pero nada que temer desde el punto de vista de la seguridad personal. Los conflictos más graves se están dando en La Paz, donde ya hay un desabastecimiento de productos básicos, falta gasolina, y si la situación perdura puede haber un estallido social más grande que el actual.

Estoy intentando entender esta crisis, no es fácil. Como casi siempre hay causas más inmediatas, que son las que airean los medios de comunicación; y causas más profundas, que vienen de lejos. Entre las causas coyunturales está el desacuerdo que existe entre la oligarquía del Oriente del país, que quiere más autonomía; y la demanda de los movimientos sociales (campesinos, cocaleros, mineros, desempleado, maestros, etc.) para refundar el estado Boliviano con la convocatoria de una Asamblea Constituyente que escriba una nueva constitución, y la demanda para nacionalizar los hidrocarburos y otros recursos naturales (agua, bosques, etc.).

A todo esto hay que sumarle la negativa del gobierno a adelantar las elecciones (posible vía para descomprimir la tensión y dar un horizonte de salida a la crisis que atraviesa el país), y la falta de consenso en el parlamento para definir las fechas del referéndum autonomista y la elección de la Asamblea Constituyente. Ante la falta de definición del Congreso, el presidente Mesa se sacó de la manga la semana pasada un decretazo en el que establece las fechas de ambas consultas para el mismo día de octubre de este año. Con lo debilitado que está su gobierno, nadie confía en la voluntad presidencial, y por eso las protestas han seguido en todo el país.

Mañana el Congreso se vuelve a reunir para ver si esta vez llegan a un acuerdo. Y por solicitud del Presidente, la Iglesia Católica ha empezado a mediar en el conflicto, reuniéndose con las partes que están en conflicto. Ayer la Iglesia se reunió con los tres poderes del estado, y hoy tenían una ronda de reuniones con los movimientos sociales, incluidos los oligarcas de Santa Cruz que están tensando la cuerda autonomista. Hay que entender que esta vocación autonomista no tiene raíces históricas ni culturales: ocurre que en el oriente del país están los recursos naturales más ricos del país (gas, petróleo, tierras) y las élites sociales que las controlan.

Entre las raíces profundas de este conflicto está la gran desigualdad social que existe en Bolivia, desigualdad de oportunidades en todo: acceso a la educación, salud, comida, vivienda…. Y la pobreza estructural que persiste a pesar, o tal vez habría que decir por causa de, la gran riqueza en recursos naturales que tiene el país. Recursos naturales que desde la llegada de los españoles y hasta ahora han sido para el disfrute de otros. Según Eduardo Galeano, entre 1503 y 1660, llegaron al puerto de Sevilla 16 millones de kilos de plata. La plata transportada a España en poco más de un siglo y medio, excedía tres veces el total de las reservas europeas. Y estas cifras, cortas, no incluyen el contrabando.

La mayor parte de la población Boliviana vive en la pobreza. Hoy por la mañana he podido sentir en mi propia piel las condiciones de trabajo de muchos mineros bolivianos. He recorrido las minas del Cerro Rico de Potosí, el mayor yacimiento de plata del Planeta, explotado por los españoles (y muchos vascos) desde 1545, año en que se descubre la plata en el cerro. Actualmente hay 8,000 mineros trabajando en el cerro sacando plata, estaño, cinc….

No os puedo describir con palabras las condiciones de trabajo que he visto, pero lo voy a intentar: Los túneles de acceso a las minas tienen varios cientos de años, están en unas condiciones pésimas, a menudo miraba para arriba en los túneles de menos de un metro de alto por 80 cm de ancho, y las maderas que soportan el peso están podridas. Muchos túneles están inundados, algunos solo unos centímetros, como los que recorrimos hoy; en otros, los mineros tienen que trabajar con botas como las que usan los pescadores, hasta la cintura, pues el agua llega a esta esa altura. Se sigue trabajando como hace cientos de años, con dinamita, cincel, palas…. En la mina la temperatura puede alcanzar los 50 grados de calor: cuanto más profundas las galerías, más calor.

En otra mina que visité el sábado pasado en Pulacayo, al Sur de Potosí, las temperaturas llegaban a los 70 grados. Ya está clausurada esta mina, pero cuando funcionaba, el minero que picaba la piedra sólo podía permanecer 15 minutos trabajando, con una manguera de aire en el estómago, mientras un compañero le echaba agua fría por la espalda.

Luego están los gases tóxicos, el polvo…. No es de sorprender que los mineros enfermen para los 50 y pocos años de silicosis, y mueran jóvenes. Sobre todo los que empiezan a trabajar con 11, 12 años de edad. Hoy en la mina conocí a varios mineros jóvenes, de escasos 20 años, que ya tenían 10 años de trabajar en la mina.

Con este panorama, no es de extrañar que los obreros protesten por mejores condiciones de vida y de trabajo.

Aquí os dejo el LINK de una artículo que Eduardo Galeano con motivo del último levantamiento indígena y campesino en Bolivia hace un par de años….como suele decirse la historia da vueltas, se repite: http://www.elinconformistadigital.com/modules.php?op=modload&name=News&file=article&sid=622

También os dejo el número de mi teléfono móvil en Bolivia: 00 591 7241 5568

Un fuerte abrazo a todos/as, y mandarme noticias, prometo responder, aunque a veces tarde unas semanas.

Mikel

domingo, junio 05, 2005

Desde Potosí, Bolivia

ESPLENDORES DEL POTOSÍ: EL CICLO DE LA PLATA

Por Eduardo Galeano ("Las venas abiertas de América Latina")

Dicen que hasta las herraduras de los caballos eran de plata en la época del auge de la ciudad de Potosí. De plata eran los altares de las iglesias y las alas de los querubines en las procesiones: en 1658, para la celebración del Corpus Christi, las calles de la ciudad fueron desempedradas, desde la matriz hasta la iglesia de Recoletos, y totalmente cubiertas con barras de plata. En Potosí la plata levantó templos y palacios, monasterios y garitos, ofreció motivo a la tragedia y a la fiesta, derramó la sangre y el vino, encendió la codicia y desató el despilfarro y la aventura. La espada y la cruz marchaban juntas en la conquista y en el despojo colonial. Para arrancar la plata de América, se dieron cita en Potosí los capitanes y los ascetas, los caballeros de lidia y los apóstoles, los soldados y los frailes. Convertidas en piñas y lingotes, las vísceras del cerro rico alimentaron sustancialmente el desarrollo de Europa. «Vale un Perú» fue el elogio máximo a las personas o a las cosas desde que Pizarro se hizo dueño del Cuzco, pero a partir del descubrimiento del cerro, Don Quijote de la Mancha habla con otras palabras: «Vale un Potosí», advierte a Sancho. Vena yugular del Virreinato, manantial de la plata de América, Potosí contaba con 120 000 habitantes según el censo de 1573. Sólo veintiocho años habían transcurrido desde que la ciudad brotara entre los páramos andinos y ya tenía, como por arte de magia, la misma población que Londres y más habitantes que Sevilla, Madrid, Roma o París. Hacia 1650, un nuevo censo adjudicaba a Potosí 160.000 habitantes. Era una de las ciudades más grandes y más ricas del mundo, diez veces más habitada que Boston, en tiempos en que Nueva York ni siquiera había empezado a llamarse así.

La historia de Potosí no había nacido con los españoles. Tiempo antes de la conquista, el inca Huayna Cápac había oído hablar a sus vasallos del Sumaj Orcko, el cerro hermoso, y por fin pudo verlo cuando se hizo llevar, enfermo, a las termas de Tarapaya. Desde las chozas pajizas del pueblo de Cantumarca, los ojos del inca contemplaron por primera vez aquel cono perfecto que se alzaba, orgulloso, por entre las altas cumbres de las serranías. Quedó estupefacto. Las infinitas tonalidades rojizas, la forma esbelta y el tamaño gigantesco del cerro siguieron siendo motivo de admiración y asombro en los tiempos siguientes. Pero el inca había sospechado que en sus entrañas debía albergar piedras preciosas y ricos metales, y había querido sumar nuevos adornos al Templo del Sol en el Cuzco. El oro y la plata que los incas arrancaban de las minas de Colque Porco y Andacaba no salían de los límites del reino: no servían para comerciar sino para adorar a los dioses. No bien los mineros indígenas clavaron sus pedernales en los filones de plata del cerro hermoso, una voz cavernosa los derribó. Era una voz fuerte como el trueno, que salía de las profundidades de aquellas breñas y decía, en quechua: «No es para ustedes; Dios reserva estas riquezas para los que vienen de más allá». Los indios huyeron despavoridos y el inca abandonó el cerro. Antes, le cambió el nombre. El cerro pasó a llamarse Potojsi, que significa: «Truena, revienta, hace explosión».

«Los que vienen de más allá» no demoraron mucho en aparecer. Los capitanes de la conquista se abrían paso. Huayna Cápac ya había muerto cuando llegaron. En 1545, el indio Huallpa corría tras las huellas de una llama fugitiva y se vio obligado a pasar la noche en el cerro. Para no morirse de frío, hizo fuego. La fogata alumbró una hebra blanca y brillante. Era plata pura. Se desencadenó la avalancha española.

Fluyó la riqueza. El emperador Carlos V dio prontas señales de gratitud otorgando a Potosí el título de Villa Imperial y un escudo con esta inscripción: «Soy el rico Potosí, del mundo soy el tesoro, soy el rey de los montes y envidia soy de los reyes». Apenas once años después del hallazgo de Huallpa, ya la recién nacida Villa Imperial celebraba la coronación de Felipe II con festejos que duraron veinticuatro días y costaron ocho millones de pesos fuertes. Llovían los buscadores de tesoros sobre el inhóspito paraje. El cerro, a casi cinco mil metros de altura, era el más poderoso de los imanes, pero a sus pies la vida resultaba dura, inclemente: se pagaba el frío como si fuera un impuesto y en un abrir y cerrar de ojos una sociedad rica y desordenada brotó, en Potosí, junto con la plata. Auge y turbulencia del metal: Potosí paso a ser «el nervio principal del reino», según lo definiera el virrey Hurtado de Mendoza. A comienzos del siglo XVII, ya la ciudad contaba con treinta y seis iglesias espléndidamente ornamentadas, otras tantas casas de juego y catorce escuelas de baile. Los salones, los teatros y los tablados para las fiestas lucían riquísimos tapices, cortinajes, blasones y obras de orfebrería; de los balcones de las casas colgaban damascos coloridos y lamas de oro y plata. Las sedas y los tejidos venían de Granada, Flandes y Calabria; los sombreros de París y Londres; los diamantes de Ceylán; las piedras preciosas de la India; las perlas de Panamá; las medias de Nápoles; los cristales de Venecia; las alfombras de Persia; los perfumes de Arabia, y la porcelana de China. Las damas brillaban de pedrería, diamantes y rubíes y perlas, y los caballeros ostentaban finísimos paños bordados de Holanda. A la lidia de toros seguían los juegos de sortija y nunca faltaban los duelos al estilo medieval, lances del amor y del orgullo, con cascos de hierro empedrados de esmeraldas y de vistosos plumajes, sillas y estribos de filigrana de oro, espadas de Toledo y potros chilenos enjaezados a todo lujo.

En 1579, se quejaba el oidor Matienzo: «Nunca faltan -decía- novedades, desvergüenzas y atrevimientos». Por entonces ya había en Potosí ochocientos tahúres profesionales y ciento veinte prostitutas célebres, a cuyos resplandecientes salones concurrían los mineros ricos. En 1608, Potosí festejaba las fiestas del Santísimo Sacramento con seis días de comedias y seis noches de máscaras, ocho días de toros y tres de saraos, dos de torneos y otras fiestas.

viernes, mayo 27, 2005

Casi un mes en Salta

Hola a tod@s,

Hace casi un mes que llegué a Salta, y dentro de unos días voy a seguir rumbo al Norte, hacia Bolivia. Necesitaba tomarme este mes para hacer una parada en el camino, antes de adentrarme en el último tramo de mi viaje por Sudamérica: Bolivia y el bosque amazónico de Brasil. Dentro de unos días pondré rumbo a la frontera con Bolivia, entrando por Villazón, al otro lado de La QUIACA, que queda en el lado argentino. Desde allí creo que voy a seguir hasta el salar de Uyuni, aunque tengo que ver esto pues en estas fechas hace un frío que pela, que puede llegar hasta 40 grados bajo cero. Luego quiero visitar Potosí, donde los españoles extrajeron plata de sus cerros; Sucre, antigua capital de Bolivia y testigo de ferozes batallas en las luchas de independencia contra los españoles a comienzos del siglo XIX; y desde ahí hasta Cochabamba y La Paz, desde donde puede visitarse el Lago Titicaca.

Desde la Paz, a casi 4000 Metros, hay varias rutas que descienden hasta los Yungas, el bosque que se extiende hasta el amazonas. Una de estas rutas es conocida por ser la más peligrosa del mundo, pues es una bajada muy pronunciada de tierra en donde solo entra un vehiculo. se puede bajar en bici, vamos a ver!

Para llegar a la frontera con Brasil hay varias posibilidades, una es navegar el río Mamoré (afluente del Amazonas) desde Trinidad hasta Guajore-Mirim, ya en Brasil. Son seis dias de barco. Otra es por carretera, que en esta época es transitable ya que es la época seca. La otra es volar. Una vez en Guajoré-Mirim, Porto Velho está cerquita: a partir de ese punto el Rio madeira es navegable, y mi plan es navegarlo hasta Santarem, mil y pico kilometros hacia el Noreste.

Ya os iré contando, si teneis alguna idea de lugares a visitar en Bolivia avisarme.

Un fuerte abrazo,

Mikel

viernes, mayo 20, 2005

Un descenso en bici para No Olvidar

Queridos amigos,

Acabo de llegar a Orán, una pequeña ciudad al Norte de Argentina, a unos 400 metros sobre el nivel del mar. Os preguntareis qué importancia tiene este último dato... Pues no tendría mayor importancia si no fuera porque hace un par de días inicié junto a Javier (un amigo argentino) un descenso en bici desde lo alto del Abra del Zenta, a casi 5,000 metros sobre el nivel de mar. Han sido 120 kilómetros de los que 100 Kms más o menos son cuesta abajo.

Los primeros 30 Kms, hasta el pueblito de San Andrés, son una bajada en picada por la cornisa de la Sierra del Zenta, por camino de tierra y piedras. Las cuestas más pronunciadas tienen casi 40% de inclinación, desde arriba parece imposible bajar en bici sin romperse la crisma, pero una vez que uno empieza, despacito, las ruedas se agarran, a pesar de que en más de una ocasión se te va el manillar y la rueda de adelante se clava en las piedras, o la de atrás derrapa y la bici se cruza. Este primer tramo pertenece al gaseoducto que va hacia Chile, y no pasa casi nadie porque el camino es de la empresa que explota el gas. El camino lo hicieron para subir los tubos del gaseoducto, y ni que decir que los coches o buses no podrían transitar por él.

Ayer nos cruzamos con un 4x4 de la empresa y casi nos hacen dar la vuelta (en realidad no habríamos podido, pues las pendientes se dejan bajar, pero son imposibles de subir con la bici a cuestas).

Llegamos a San Andrés al atardecer, y nos fuimos directos a la escuelita, donde había unos 25 alumnos. Muchos alumnos en zonas rurales argentinas viven en la escuela de lunes a viernes, ya que sus casas están lejos de la escuela y la única vía de comunicación es ir a pie o en bici. Los profesores se acordaban de Javier, que el año pasado hizo el mismo descenso en bici y durmió en la escuela. Llevábamos sacos de dormir, pero en la escuela insistieron en armar unas camas que tenían desmontadas. Nos invitaron a cenar junto a todos los alumnos y profesores (dato curioso: las mujeres por un lado –tanto alumnas como profesoras- y los hombres por otro).

Esta mañana a las 8 am nos ha despertado la campana que llama a los alumnos a formar para izar la bandera y cantar el himno. No deja de sorprenderme este detalle, sobre todo después de ver el estado de la escuela, que se cae a trozos, y donde las condiciones de hacinamiento de los chicos y de higiene son bastante malas, y de que Alberto y otros profesores me contasen el día anterior que el gobierno lleva años prometiendo una nueva escuela que nunca llega… A pesar de todo, tanto alumnos como profesores entonan el himno, y después se sientan en las mesas de madera del patio para desayunar mate cocido con pan.

Los profesores de las escuelas rurales hacen de todo: Desde cortarles el pelo a los chicos (Alberto, uno de los profesores estaba en ello ayer cuando llegamos a la escuela), a hacer el pan, atender a los chicos como si fuesen padres (casi lo son de lunes a viernes). Me despiertan mucha admiración estos profesores, en medio de tanta precariedad de medios. Un ejemplo: la escuelita tiene una hora y media de luz eléctrica por día, tiempo que el generador tarda en quemar un litro de combustible, que es todo lo que tienen por día. Por lo menos no hay que preocuparse de apagar el generador, pues cuando la gasolina se acaba la luz se va y todo queda a oscuras. Los alumnos ya han aprendido a calcular el tiempo que le lleva al generador consumir un litro!

Además de conocer San Andrés y la escuela, lo más bonito de este viaje en bicicleta ha sido atravesar en 120 Km cinco tipos de ecosistemas y paisajes: Las laderas peladas de las montañas a 5,000 metros de altura, casi sin pastos y resecos por el viento y el frío; más abajo, el comienzo de pastos más verdes, y de pequeños arbustos y plantas; luego la selva de montaña, Los Yungas, por debajo de los 2,500 metros, exuberante y cerrada; después la selva de transición, ya en la llanura; y poco a poco, a medida que nos acercábamos a Orán, el comienzo de las llanuras Chaqueñas, una gran planicie de árboles arrugados por el calor que se extiende hasta el río Paraná, unos 800 Kms hacia el Este.

No os puedo describir la emoción de atravesar todos estos paisajes en tan poco tiempo, del frío de la quebrada de Humahuaca al calor de las llanuras chaqueñas, del color ocre de las montañas de altura al verde de Orán. Me duele todo el cuerpo, pero en mis retinas queda grabada la mejor clase de geografía que he tenido nunca. Ahora ya puedo decir que conozco el bosque de los Yungas, que es lo que me ha traído hasta el Norte Argentino.

Un abrazo a todos,

Mikel

jueves, mayo 19, 2005


Un adelanto de la bajada en bici desde el Abra del Zenta (a 4,900 metros) hasta Orán (400 metros). Aquí en el Abra, con un frío de pelar, antes de iniciar la bajada.

Javier, mi compañero de pedaleada, pasando por un puente sobre el río San Andrés, que tuvimos que cruzar a lo largo del viaje unas 20 o 25 veces.

miércoles, mayo 18, 2005


Pequeño repecho en medio de las bajadas interminables.

Llegando al valle de Orán, al final de 100 Kms de bajadas. Al fondo se aprecian las sierras de las que partimos en descenso el día anterior, que separan la zona de bosques de la Quebrada de Humahuaca.

viernes, mayo 13, 2005


Selva de los Yungas (foto de Federico González /PROTEGER)

Selva de los Yungas, Salta (Foto de Federico González /PROTEGER)

Imagen satelital donde se aprecia en la esquina superior izquierda el bosque de los Yungas, que baja desde Bolivia hacia Argentina. En la esquina inferior derecha, la mancha verde representa a la selva Misionera, en la provincia de Misiones, Argentina. Se ve claramente el límite de la frontera con Paraguay (a la izquierda) y Brasil (a la derecha). En estos dos países se deforestó casi todo el bosque nativo de esta zona, y se plantó soja, que en la imagen se aprecia como marrón.

Quema del bosque de los Yungas (foto Greenpeace)

Quema del bosque nativo de los Yungas (Argentina)

Quema del bosque (foto Greenpeace)

En este claro verde antes habia un bosque!

Batallando para parar la deforestación

Os escribo desde el Norte Argentino, casi frontera con Bolivia. Estos últimos días he estado en una salida de campo con la gente de Greenpeace, cuya prioridad en esta región es parar la deforestación del bosque de los Yungas. Desde el martes hemos acompañado a unos reporteros holandeses que están grabando un documental sobre la soja: van a mostrar al público holandés qué hay detrás del consumo de la carne de cerdo, de pollo... A estos animales en Europa se los alimenta con proteínas vegetales, piensos que están elaborados a partir del grano de soja.

Argentina y Brasil son el segundo y tercer productor mundial de soja, y esta soja a menudo se planta en lugares donde hay bosque. En pocas palabras, se están destruyendo cientos de miles de hectáreas de bosque nativo para crear monocultivos, que sirven para alimentar cerdos y pollos en Europa.

Hoy los periodistas holandeses han volado en helicóptero a una zona cercana de donde os escribo. Cuando han regresado estaban muy impactados de lo que han visto: han visto como entre dos buldózeres arrastran una cadena que va arrasando con el bosque el bosque, tumbando árboles de cientos de años a su paso. Cuando todo eso queda ya en el suelo, le dan fuego. La tierra queda arrasada, gris de las cenizas. Y los agricultores ya pueden empezar a plantar soja, maíz, trigo... Todo esto lo han visto hoy estos periodistas, y nos lo han mostrado después en sus cámaras de video.

Una de las batallas que se están librando tiene como trasfondo la venta, por parte del gobierno provincial de Salta, de una reserva de bosque para que sea deforestada. Son 20,000 Hectáreas de bosque, de las que depende una comunidad de indígenas Wichi, que anteayer estuvimos visitando. De momento las acciones de los ecologistas han conseguido que no se deforeste este área, y en breve va a lanzarse una campaña que permita captar fondos para comprar la reserva (que ya fue vendida a productores de soja) y lograr que no se destruya. Más información en: http://www.parenlosdesmontes.org.ar/

Abrazos,

Mikel

Foto de Greenpeace de como queda el bosque despues de que se le ha prendido fuego

miércoles, mayo 11, 2005


Niños jugando en la arena....detrás se aprecia la àred de una casa de adobe hecha con ladrillos de barro secado al sol.

En las calles de la Lagunilla del Farallón, con un frío que pelaba pero por suerte sin sentir el mal de altura (estábamos a 4500 metros).

Paisaje típico de la Puna, en la Provincia de Jujuy, Argentina.

Una niña jugando con la llamita que le ha regalado su madre para que la cuide. A los niños les encantan las llamas, les pregunté cual era su animal favorito, y claro, respondieron que la llama.

Las llamas, que son la comida de estas comunidades tan aisladas de todo. En la escuela de la comunidad me dijeron que se comen 70 kilos de carne de llama por semana.

Unas niñas en la Lagunilla del Farallon, en la Puna Argentina, cerca de la frontera con Bolivia y Chile. Estamos a 4500 metros sobre el nivel del mar.

martes, mayo 10, 2005


Un campo de soja, que no hace mucho tiempo era un bosque (en Las Lajitas, Provincia de Salta, Argentina)

Los periodistas holandeses parten para ver con sus propios ojos como se esta deforestando el bosque para plantar soja

Con los reporteros de la TV holandesa, Siebren, Giulius, Roland y Hans.

lunes, mayo 09, 2005


Parte de la comunidad Wichi de Pizarro, Argentina.

Entrevista para la TV Holandesa

El segundo cacique de la comunidad Wichi de Pizarro, mostrando la imagen de un cerdo para la TV holandesa.

Junto a la gente de Greenpeace acompañamos a un grupo de reporteros de la TV Holandesa que estaban grabando un documental sobre cómo se produce la carne de cerdo en su país. El documenal se llama "Detrás de la etiqueta", y hace un recorrido de lo que implica comer carne de cerdo para el medio ambiente. En pocas palabras, a los cerdos en europa se los alimenta con pienso elaborado a partir del grano de soja, que se produce en EEUU, Brasil, Argentina y Paraguay. Para producir esta soja todo vale: deforestar bosques virgenes, o desplazar a pueblos indígenas, como el de la foto, amenzados de perder su sustento si se deforestan 20,000 Hectereas de bosque de las que dependen para cazar y recolectar frutos y vegetales del bosque. La comunidad en cuestión es de la etnia Wichi. En General Pizarro, Provincia de Salta, Argentina.

martes, mayo 03, 2005

Mas cerca de Lavalle...

Pues esta tarde he conocido a un porteño (de Buenos Aires) al que llaman El Gaucho, y que se dedica a amansar caballos "a lo indio", es decir, en vez de amansarlos a cachiporrazos, va estableciendo una comunicación con el animal, tumbándolo en el suelo, soltandolo, etc... Hemos hablado de la posibilidad de que sea mi guia en un viaje que nos lleve desde Salta, Jujuy, y por la quebrada de Humahuaca hasta La Quiaca, frontera con Bolivia. Él nunca ha hecho este trayecto, pero le ha interesado la historia de la retirada de Lavalle, le gusta la historia, y le gustaria hacer el viaje. Calcula como en 15-20 días el viaje hasta la frontera con Bolivia.

Mañana voy a empezar a prepararme y me voy a cabalgar dos dias...No se si saldrá lo del viaje de Lavalle, pero por lo menos lo voy a intentar. Necesito encontrar a un comapñero o compañera de viaje para abaratar costes. Alguien se anima???

Cerca de Salta, con el culo roto despues de pasar dos dias subido encima de La Princesa.

En las afueras de Salta, Argentina, con David, con quien nos fuimos de cabalgata por un par de dias.

lunes, mayo 02, 2005

Pablo Neruda

"...ya no es posible, a veces,
ganar sino cayendo,
ya no es posible, entre dos seres,
temblar, tocar la flor del río."

Alianza (Sonata)
Tercera Residencia


"..no hay raíces
para el hombre: todo descansa apenas
sobre un temblor de lluvia".

España en el corazón
Tercera Residencia

Rumbo al Norte

Querid@s amig@as,

Os escribo desde Salta, Argentina, al norte del país. Llegué ayer desde Mendoza, más de mil kilometros al sur. Antes de Mendoza estuve unos días en Santiago de Chile, visitando a unos amigos que conocí en Brasil el año pasado. Son Pedro, Isabel, y su hijo Juan Carlos.

Con ellos visitamos algunos lugares de Santiago como La Piojera, un bar muy popular donde sirven un vino sin refinar, y donde se juntan estudiantes, la gente del barrio Mapocho....En La Piojera sentí la nostalgia de estar casi en el pasado, en uno de esos lugares que por escasos ya nos son tan valiosos. Después pasamos por la feria del libro, y Pedro me regaló un libro con las aventuras del detective Heredia: Este detective vive en una calle del barrio mapocho, y toma sus tragos en la Piojera. En la novela Heredia se encuentra con Pepe Carvallo, que está de camino a España. Bueno, mejor dicho Carvallo encuentra a Heredia en un tugurio, con un trago de vino entre las manos. Heredia, sorprendido, le pregunta: "pero bueno, tú no estabas muerto?"....y Carvallo le responde "no, el que murió fue Montalbán...".

Esa misma noche nos fuimos a la Octava Cumbre Guachaca. "Guachaca" es el antónimo de "cuico", que son los jovenes de clase alta. Bailamos cuecas, y algunas cumbias.

Ahora en Salta tengo un par de tareas pendientes, una contactarme con la gente de Greenpeace, para ver si concretamos alguna tarea, pues me gustaria quedarme por estos lares dos o tres semanas. En Salta existe un bosque llamado de los Yungas, muy valioso, pero que la ambición del hombre está destruyendo. Mas información en: http://www.parenlosdesmontes.org.ar/

La otra tarea es buscar la forma de poder recorrer varios cientos de kilometros desde Jujuy (100 Km al norte de Salta) hasta la frontera con Bolivia, a caballo si es posible. ¿Por qué este recorrido? Porque es el que hicieron los soldados del General Lavalle, con su cadaver, escapando de las tropas federales en 1841, despues de que estos hubiesen perdido la guerra civil. A Lavalle lo m,ataron las tropas federales en Jujuy, y sus soldados, para evitar que le cortasen la cabeza y la expusieran en la Plaza, humillandolo, cogieron el cadaver y a través de unos 500 Kms lo llevaron por la quebrada de Humahuaca hasta Potosí, donde sus restos permanecieron por varios años hasta que fueron devueltos a Buenos Aires. Lavalle está enterrado ahora en el cementerio de Las Recoletas, en Buenos Aires. La epopeya de esta retirada de los 175 soldados de Lavalle, fieles a él hasta el último momento, lo narra Ernesto Sábato en "Sobre Héroes y Tumbas", y simplemente me cautivó.

martes, abril 26, 2005


El Cerro de los Siete Colores, en Uspallata, Argentina

Entre los árboles camino a los petroglifos en el valle de Uspallata, Argentina

En estos parajes del valle de Uspallata, se grabó la película "Un año en el Tibet"

Petroglifos grabados por los Incas en el Valle de Uspallata, Argentina.

En el Valle de Uspallata, cerca de Mendoza, Argentina. Por aqui pasaba el camino del Inca, que venía desde el Cuzco, Peru, hasta Santiago de Chile.

lunes, abril 25, 2005


Descenso de rappel cerca de Mendoza, Argentina.

En Mendoza, Argentina, junto a Koldo, un compañero vasco que llevaba la Ikurriña en la mochila, y Fabian, de Buenos Aires

domingo, abril 24, 2005


En la fiesta Guachaca, Santiago de Chile

sábado, abril 23, 2005


Una pequeña iglesia al aire libre en la Isla de Pascua

Arco Iris sobre la Isla de Pascua

Vistas de la Bahia de la Bahia de Tongariki, desde Poike

En esta roca esculpida en una de las laderas de la Peninsula de Poike, Isla de Pascua, una cara con la boca abierta, donde se recoge el agua de la lluvia que será usada para purificar a las chicas antes de entregarlas a los guerreros vencedores de las competiciones.

Otra vista de los 15 Moais de Tongariki

Los quince Moais de Tongariki, en la costa Noreste de la Isla.

La cantera de Moais, en las faldas del volcán Rano Rarako. Si os fijais bien vais a apreciar la figura de varios Moais que están siendo esculpidos sobre la roca....en total hay 326 Moais por toda la cantera, algunos ya acabados, otros a medio acabar, otros recién comenzados a esculpir.... Se piensa que los habitantes de la Isla abandonaron de forma repentina la tradición de hacer Moais.

El Maná de Rapa Nui

La primera vez que me hablaron de que en la Isla de Pascua (Rapa Nui) había una energía especial (el maná) fue cuando mi amigo Alberto regresó de un viaje a la Isla, en diciembre de 1999. Yo sí creo que puede haber lugares así, pero la verdad nunca había experimentado en mi propia piel algo así.

Ahora ya me lo creo, pues esta última semana en la Isla no he parado casi, y me sobraba todavía energía. Por la mañana salía a recorrer la isla en bici, o a caminar, y por la noche a escuchar música local y a "carretear" (de parranda) con los amigos que hice en la Isla: Simón, Rebeca, Margara, Dale, Natalia, Daniela....

Como fui con tiempo a la isla (una semana) quise tomarme las cosas con calma, ir explorando la isla poco a poco....El primer día subí al volcán Ranu Kao que esta cerca de la ciudad (Hanga Roa). El crater es impresionante, tiene 1,5 Km de diámetro. Me dije que otro día regresaría para darle la vuelta al crater caminando (cosa que hice anteayer).

Al día siguiente me subí al punto más alto de la Isla en bici, 510 metros, otro volcán. De ahí no se me ocurrió mejor cosa que bajar por la ladera, por mitad del pasto y las rocas de lava petrificadas....por suerte solo me caí una vez de la bici, y conseguí llegar a la costa después de pasar por varias propiedades llenas de caballos y vacas. Por ahorrarme unos pesos había alquilado una bici bastante mala, así que ya no podía con mi alma y el siguiente día me fui a la playa de Anakena, a donde llegó Hotu Matu'a, el primer poblador de la Isla.

Los días siguientes volví a alquilar una bici (esta vez una buena), y cada día exploré una parte de la Isla, un día la península de Poike, donde ocurrió la batalla más sangrienta en toda la historia de la Isla, otro día a recorrer la costa Noreste, donde hay muchos Ahus, plataformas sagradas desde donde veneraban a los Dioses, y Moais.

Dejo buenos amigos en la Isla, y espero volver a encontrarlos algún día: Que el Maná de la Isla nos vuelva a juntar en algún lugar!

Este es el único Moai de toda la isla que está en posición sentada. Se encuentra cerca de la cantera de Moais, en Rano Rarako.

Con los compañeros de caminata al final de nuestra exploración pòr la Isla.

Un petroglifo esculpido en la piedra, representa a un hombre-pájaro

Entrando (a rastras) en un hare pa'enga
,antigua casa-cueva.

En unos agujeros excarbados en la tierra y rodeados de una muralla de piedra cultivaban antiguamente los isleños, para proteger las frutas y verduras del viento y mantener la humedad.

Los moais de Anakena. El mito de la isla dice que los primeros pobladores llegaron a este lugar.

Con mis compañeros de caminata, de izquierda a derecha: Kako, Lorenzo, yo, Dale y Simón. Kako y Dale son guías de la Isla, y me invitaron a acompañarlos a explorar una parte de la Isla muy poco visitada. Fue toda una exploración, pues todavía pueden encontrarse restos arqueológicos como Petroglifos (dibujos en piedra).

Los siete Moais, que representan a los primeros siete habitantes que llegaron a poblar la Isla.

Crater del Volcán Ranu Kau, en la Isla de Pascua. En el crater hay ahora un lago de 200 metros de profundidad.

viernes, abril 22, 2005


Esta es la Isla a la que nadaban los "hombres pájaro" a recoger el huevo que después debían llevar hasta la Isla de Pascua sin que se rompiese. El clan que ganaba gobernaba la isla por un año.

Con Simon al finalizar la caminata alrededor del volcan Ranu Kau, Isla de Pascua

Dandole la vuelta al volcán de Ranu Kau

Te Pito Te Nua, esta se supone que es la piedra de donde parte la energia (el mana) de la Isla de Rapa Nui

jueves, abril 21, 2005

Isla de Pascua

Hola a tod@s,

Os escribo desde la Isla de Pascua, Rapa Nui. La verdad no estaba en mis planes venir a la isla, pero como mis "planes" son bastante flexibles, pues me hablaron de la Isla, recordé que mi amigo Alberto de Hernani había estado en 1999, y se lo pasó muy bien, y bueno, al poco ya tenía mi reserva para venir aqui. Hace una semana que llegué, y ya me he recorrido la isla por todos los costados. Casi siempre en bici, y caminando tambien. La isla tiene 160 Km2, y de un extremo al otro de la Isla son como 20 Km. El primer día comencé subiendo al volcan Ranu Kau, que tiene un crater de 1300 metros que es un lago ahora, lleno de vegetación. Me gustó mucho el volcán y me prometí regresar con la idea de darle la vuelta al crater, cosa que he hecho hoy con Simon, un amigo que he conocido aqui en la isla. Las vistas son espectaculares, pues se ve casi toda la isla desde lo alto. Rapa Nui tiene mucha historia, el primer contacto con los europeos fue hacia 1720, luego llegaron otros navíos, españoles, ingleses, franceses....hasta que a mediados del siglo XIX llegó un navío peruano y raptó a casi todos los habitantes de la isla para llevarlos a trabajar como esclavos. De varios miles de personas, la población de la Isla bajó hasta 111 personas. Ahora viven 3,500 rapa nuis, lejos de los 11,000-15,000 que llegaron a ser en el momento cúspide de su civilización. Bueno otro día os cuento más cosas....
Mikel

martes, abril 12, 2005


Una calle típica en los Cerros de Valparaiso.

Valparaiso, en Chile.

domingo, abril 10, 2005

El pueblo Mapuche

Esta zona de Chile donde me encuentro, que es una zona de lagos y volcanes, fue donde los Mapuches tenían su casi estado soberano hasta bien entrado el Siglo XIX, separado de Chile. En 1598 los Mapuches se revelaron contra los colononizadores españoles y lucharon con uñas y dientes, logrando que por casi tres siglos los dejaran en relativa paz. El ejército argentino se adentraba por esta zona y los perseguía, así lo cuenta una historia que ha ido pasando de padres a hijos por generaciones, pues la cultura Mapuche es básicamente oral. Hace 13o años el gobierno Chileno decidió que ya era hora de acabar con la autonomía mapuche, y colonizo estas tierras con familias venidas en su gran mayoría de Europa. A los Mapuches los desplazaron a "reductos", pasando a vivir como ciudadanos de segunda clase.

Hoy me fui a caminar por unos cerros cerca de Pucón, donde hay una mayoría de población Mapuche, muy aculturada, pero que aún sigue algunas tradiciones. Me econtré con Don Mario por el camino, que me invitó a conocer sus tierras, y me señaló el recinto donde cada cuatro años celebran el nguillatún. Debajo un pequeño texto que he encontrado en Internet y habla del nguillatún:

"En el recinto destinado al nguillatún plantaban una gran rama de canelo --el árbol sagrado de los mapuches-- y otra de maqui, amarradas a un tronco semejante a una escala, Rehue, y a su pie colocaban corderos, pan y chicha de maíz en cántaros. Las rogativas las pronunciaban unos ancianos prestigiosos, al mismo tiempo que ofrecían la sangre de los corderos recién sacrificados. Inmediatamente toda la concurrencia empezaba a dar vueltas en torno al rehue, cantando y bailando al son de sus instrumentos musicales, poseídos de frenética excitación. La escena culminaba con la subida de la machi al rehue, donde, en actitud arrobada, imploraba a los espíritus los deseos de la multitud. Hoy día ya no se nombra al pillán en los nguillatunes. Se ofrece el acto al Creador Supremo, el Dios que ellos llaman Nguenechén."

sábado, abril 09, 2005


Puesta de sol en Pucón

Lugar cereminial Mapuche, cerca de Pucón (Chile), donde cada cuatro años se celebra el "nguillatún". Al fonde se distingue el Volcán Villarrica.

jueves, abril 07, 2005


El crater del volcán, desde donde a cada rato salía una pequeña explosión de lava y ceniza

En la cumbre del Volcan Villarrica

Ascenso al Volcán Villarrica

Volcan Villarrica, en Pucón, Chile.

Subida al volcán Villarrica, Pucón (Chile)

Después de esperar cuatro días en Pucón (sur de Chile) a que mejorase el tiempo, por fin las nubes dejaron unos claros y pudimos emprender la subida del Volcán Villarrica, uno de los dos volcanes más activos de Sudamérica. En los días anteriores había nevado mucho, así que la nieve llegaba hasta la base del volcán. Después de cuatro horas de caminata llegé al crater, a casi 3,000 metros de altura. El contraste no podía ser mayor: el hielo y la nieve en las faldas del volcán, que desde su crater estaba escupiendo lava en pequeñas explosiones que a veces se hacían más grandes, hasta el punto que en varios momentos tuvimos que tirarnos al suelo para protegernos de las cenizas y trozos de piedras. Los lugareños ya me habían comentado que el volcán estaba raro, que hacía más ruido de lo habitual.... Tuve mucha suerte, pues a los cuatro días de haber ascendido al volcán, el gobierno declaró un pequeño estado de emergencia y cerró el acceso al crater.

miércoles, abril 06, 2005

El verdadero futuro

Estando en Punta Arenas, Chile, mi amigo Alfredo Prieto me regaló una frase de un autor que ahora no recuerdo, y que dice así:

"El verdadero futuro está en la dirección en que aumenta tu miedo".


¿Qué os parece?

Mikel

Una foto del Volcán Villarrica que he tomado prestada de Internet. Ahora no está humeando por suerte.

El pueblito de Pucón (Chile) visto desde un monasterio que queda en una loma. Estoy esperando a que mejore el tiempo para poder subir al Volcán Villarrica, que tiene como 3000 metros y está super activo. Desde arriba se puede ver la lava y escuchar los estruendos, que parece han aumentado estas últimas semanas, hasta el punto de que se rumorea que pueden cerrar el acceso al mismo.

Mis compañeras de caminata, Natalie (Chilena) y Cecile (una francesa que vive en Colombia). Un par de valientes que hicieron toda la caminata, cuesta arriba, en botas de calle y zapatillas, respectivamente. Creo que nunca había caminado bajo tanta lluvia como este día.

Sendero a través del bosque, en medio de la intensa lluvia.

Laguna Toro.

Vistas del Parque Nacional de Huerquehue, subiendo hacia las tres lagunas.

Bosque de araucarias.

Lago Chico en el Parque. Esta caminata va recorriendo tres lagos, el Chico, el Verde y el Toro.

Bosque de araucarias en el Parque Nacional de Huerquehue, Chile.

Chauin, que es la base administrativa de la Reserva Costera Valdiviana.

Vista de la Reserva Costera Valdiviana, en Chile.

La familia de alerces, los abuelos, hijos, nietos....todos están ahí.

Con Don Guido, unos de los trabajadores de la Reserva Costera Valdiviana, y nuestro guía improvisado.

La magia del bosque

Esta familia de alerces milenarios, unos treinta, tienen un diámetro de unos tres o cuatro metros, y para "abrazarlos" hacen falta como cuatro o cinco personas con las brazos extendidos.

Alarce milenario en la Reserva Valdiviana. Los expertos calculan que este alarce tiene más de dos mil años. DOS MIL AÑOS! Allí parado, debajo del árbol, me entraban escalofríos, sólo de pensar que ese árbol ya estaba ahí en la época del imperio romano, en su "infancia". La Edad Media lo agarró ya en su juventud avanzada, y la llegada de los españoles a las Américas fue para este árbol un recuerdo de su edad adulta. Como estos árboles pueden llagar a vivir más de tres mil años no sabemos todavía si se jubiló ya...

Playa de Colum, en la Reserva Costera Valdiviana. Nueve kilometros de playa donde hay muchas aves, que se reúnen para migrar juntas hacia el Norte (creo).

Chauin, dentro de la Reserva Costera Valdiviana. Aquí en Valdivia hay una oficina del WWF, desde donde os estoy escribiendo. La semana pasada el WWF junto con otras ONG impulsó la creación de una reserva natural en el Bosque Valdiviano, que es un bosque muy antiguo y bastante único en el mundo, pues es un bosque templado, pero está ubicado en la costa, cosa muy poco común.

La Trochita cruzando el puente en Maitén.

La Trochita.

La Trochita, un antiguo tren a vapor Patagónico que todavía funciona a vapor! La locomotora es de 1922.

En Angostura, un pequeño pueblo al margen del Lago Nahuel Huapi.

Con los compañeros de excursión, irlandeses, ingleses, australianos, argentinos....y uno de Hong Kong!

El Ventisquero Negro, un glaciar que queda en Bariloche, Argentina.

Con mis compañeros de Camarote en el Navimag, de izquierda a derecha Keith, un irlandés que vive en Londres, Jonny y Charlotte, ingleses.

Con Alfonso, un andaluz que conocí en el barco, muy buena gente.

Los canales que atravesamos están llenos de historias de naufragios y de supersticiones. En Puerto Edén esta pequeña hermita con san Pedro, para que proteja a los marineros.

En el Navimag no viajabamos solos, nos acompañaron bastantes vacas, como se en la foto. Los pasajeros (unos 180) ibamos bastante apretados en los camarotes, pero las pobres vacas mucho más. Una holandesa recogió firmas para que transporten de forma más "humana" (creo que no es el adjetivo correcto, dado de lo que somos capaces con los animales los humanos) a los animales. El capitán del barco me contó que una vez llevaban un cargamento de ovejas, y al atravesar una zona de muchas olas éstas se pusieron nerviosas....una dio un salto y se tiro al agua...y el resto la siguió!

Puerto Natales, antes de embarcar hacia Puerto Montt en el Navimag, un barco de carga que ahora también lleva pasajeros, y que en tres días de navegación recorre 1,500 Km., desde Puerto Natales hasta Puerto Montt, en Chile. Casi toda la navegación discurre por canales y fiordos, el paisaje es monótono, siempre verde. En todo el trayecto casi no se ven lugares poblados, a excepción de Puerto Eden, un lugar donde todavía viven los últimos indígenas Tehuelches, unas siete familias.
En el Navimag conocí auténticos personajes: un catalán que lleva 35 años viajando; un andaluz, Alfonso, de Jaén, con el que nos echamos buenas risas; Juan, un argentino viajero, que me recomendó varias obras clásicas que sí o sí tengo que leerme; en el barco también viajaban David, un escocés que conocí en la caminata de las Torres, y otra gente que te vas encontrando en diversos lugares, pues casi todo el mundo viaja Sur-Norte, o Norte-Sur (yo me encuentro con los primeros, que siguen mi misma ruta).

Cuarto día de caminata, subiendo hacia el mirador de las Torres a través del bosque. De las Torres del Paine no ví nada, pues ese día estaba nublado y con niebla, a ver si consigo una foto de Internet y la cuelgo aquí para que las veais.

Vistas del Valle Francés hacia el Sur, hacia el fondo del Valle.

Desde lo alto del Valle del Francés, en el tercer día de caminata, el más largo de todos. Unos 28 Km en total, con una gran subida por el valle.

A mitad de la subida del Valle del Francés, todavía faltaba un buen repecho hasta el circo final, donde te rodean cumbres por todos los lados, con el valle bajando dirección Sur.

Tercer día de caminata, subiendo por El Valle Francés, con pequeños glaciares que bajan desde las montañas.

Altas cumbres, en el flanco Oeste del Parque.

"Encima" de Glaciar, que impone con su silencioso estruendo.

Otra vista del Glaciar Grey.

Vistas del inmenso Glaciar Grey. Esta foto me la tomó un catalán con quien coincidí el segundo día de caminata. No se ve el final del glaciar, que se extiende por decenas de kilometros hcia el Norte.

Segundo día de caminata en el Parque. Subiendo hacia el Norte uso se va acercando al glaciar, hasta que se coloca justo encima del mismo. Este glaciar forma una de las lenguas de los campos de hielo de Chile, que son el segundo reservatorio mundial de agua en hielo.